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Herramientas para mejorar La Revista Institucional
Lic. Carina Mazzola*
_ ¿Existe un
departamento de Comunicación Interna en la empresa?
_ ¡Por supuesto! Tenemos
la Revista Institucional…
Este es un diálogo habitual
cuando conversamos con el número uno o los directivos de una empresa
u organización sobre el tema de la comunicación interna.
En nuestra práctica como
consultores encontramos habitualmente, que la gestión de la revista
institucional suele ser pensada en las organizaciones como una
instancia de comunicación unidireccional, que parte de un emisor que
decide y valora los contenidos comunicables y un receptor que debe
limitarse a " informarse" sobre los contenidos que otro valora como
importante.
El análisis de diversas
publicaciones de empresas y organizaciones, muestra textos
eminentemente técnicos que solo le interesan a una parte de la
empresa y/o informaciones concernientes exclusivamente a realidades
de la organización en otros países, y hasta revistas elaboradas en
otros idiomas.
Con estas
características, la Revista Institucional tiene un bajo nivel de
lectura, puede transformarse en una inversión de capital y tiempo
que queda en el cesto de basura o guardada en una biblioteca. Desde
esta perspectiva, además de ser una inversión no redituable,
la Revista Institucional aumenta la brecha entre la imagen
organizacional en papel ilustración y aquella que los empleados
perciben de su propia experiencia.
Para pensar en mejorar la
Revista Institucional conviene que revisemos algunos conceptos:
La revista institucional
es un canal de comunicación y no la comunicación en sí misma. Esto
requiere pensarla dentro de una estrategia de comunicación
enfocada hacia la cultura organizacional y hacia sus problemáticas
internas.
¿Para qué una Revista Institucional?
Definida una estrategia
de comunicación, la Revista requiere tener claros los objetivos y
los resultados esperados. Vamos a hacer una distinción entre
comunicar e informar.
Informar
hace
referencia a una relación unidireccional donde hay alguien que emite
y alguien que recibe.
Comunicar
hace
referencia a una relación donde emisores y receptores alteran sus
roles en la secuencia comunicativa.
La comunicación por
tanto, permite la modificación de los comportamientos mientras que
la información habilita una transmisión de mensajes
unidireccionales.
La mejora de la Revista
Institucional necesita objetivos mensurables, cuantificables y
posibles que contemplen estos dos niveles: Comunicación e
Información.
¿Para quién?
¿A quién va dirigida la
Revista? La Revista Institucional puede tener más de un público
como destinatario directo: personal de la empresa de todos los
niveles, proveedores, clientes, accionistas. ¿Cómo hacemos a partir
de un canal de comunicación para cubrir los intereses de tan
variados públicos? Frente a esta pluralidad, el gran
desafío es
elaborar un contenido que cubra los intereses de todos los
destinatarios elaborando un mensaje unificado y coherente con la
imagen institucional.
¿Quiénes?
¿Debe el área de
Comunicación monopolizar la redacción de la Revista Institucional?
El área de comunicación debe coordinar y gerenciar la elaboración
de la Revista, no monopolizar el discurso. Involucrar a todas las
áreas y promover su participación son los más importante recursos
para mejorar nuestro canal.
¿Qué?
Los contenidos son
producto de los pasos anteriores. Una Revista al servicio de la
organización permite que funcione como disparador de conductas
organizacionales que apunten al sentido de pertenencia y a la
motivación del personal.
Para lograr la
identificación de las personas debemos conocer y tener en cuenta sus
intereses: qué valoran, qué perciben, cómo perciben...en
otros términos, debemos generar un contrato de lectura con
nuestro público para que elija leernos.
Para lograr legitimidad e
interés necesitamos involucrar al personal en la edición. La
participación de mandos medios y trabajadores permitirá la
materialización de valiosos aportes sobre las diferentes
percepciones de la organización, haciendo que el discurso formal se
acerque a los verdaderos intereses de los integrantes de la empresa.
¿Cómo?
El diseño, la
frecuencia, el formato de la Revista Institucional es también un
recurso importante para que llegue e interese a todos. Coherente con
nuestros objetivos de comunicación, el diseño de la revista, la
elección del formato (digital o impreso), la frecuencia de
aparición, son elementos que deben ser analizados en el seno de cada
organización.
En términos
comunicacionales no son temas menores, requieren de una cuidadosa
planificación para acompañar la estrategia de comunicación.
Medir
para mejorar:
Para mejorar debemos
poder medir, por tanto la mejora de la Revista, requerirá plantear
estrategias que nos permitan medir la evolución del canal y
confirmar el cumplimiento de los objetivos.
La información de
quienes nos leen, cuántos nos leen, cuántos participan, quienes
participan, porqué participan, es un excelente recurso para adecuar
nuestro canal a nuestro público, en definitiva el actor más
importante en la gestión de una Revista Institucional.
*Eduardo Press Consultores. Escuela Argentina de Psicología
Organizacional.
cmazzola@epconsultores.com
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