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Muchos
habitantes del planeta fútbol, sean jugadores, técnicos, directivos,
periodistas o hinchas, repiten dos frases: "Qué
culo
tiene Bianchi" o "Tiene el celular de Dios", ante cada logro
importante del entrenador de Boca. Y no se refieren precisamente a
la anatomía del DT, sino a ese argentinismo tan especial con que se
identifica a la suerte.
1. ¿Es la
suerte la clave de sus éxitos?
No. La suerte
surge esporádicamente, pero cuando los éxitos llevan una cadena de
diez años con trece títulos (tres locales y tres internacionales con
Vélez: una Libertadores, una Interamericana y una Intercontinental;
y tres domésticos, tres Libertadores y una Intercontinental en Boca)
y casi el 70 por ciento de los puntos disputados, existen méritos
que van mucho más allá de la buena fortuna. "Me causa gracia cuando
escucho eso. Yo digo que Dios lo premia, porque se lo merece. Es una
de las pocas personas que cumple los diez mandamientos", dice Néstor
Godoy, uno de sus mejores amigos y personaje clave en la historia
del Virrey.
2. ¿Por qué sus
dirigidos siempre le responden?
Es una cuestión
de respeto. Bianchi es cordial y educado en el trato y además les
dice siempre la verdad a sus dirigidos. Sabe motivarlos y apoyarlos
en los momentos clave. No es propenso a largos discursos, ni a
abrumarlos con conceptos. "Es simple. Da mucha confianza. Y siempre
pone al que está mejor. Ah, también es un gran tipo", dijo Diego
Cagna. Marcelo Delgado aseguró que "es muy simple. Pide cosas
sencillas". José Basualdo destacó que "siempre me resguardó y me
alejó de las lesiones. ¿Cómo no responderle a un tipo que te cuida
más que vos mismo?" Según Carlos Compagnucci, ex jugador de Bianchi
en Vélez y actual ayudante de campo en Boca, "impone respeto y es
muy difícil entrar en conflicto con él. Maneja las situaciones
límite y no lleva a la tirantez. El decide de la mejor manera, hace
sentir útil al jugador y mantiene a todos motivados".
3. ¿Por qué sus
rivales siempre lo respetan?
Así como es
respetuoso con sus jugadores, Bianchi jamás es despectivo con el
rival. Miguel Angel Rubio, en su libro
Carlos Bianchi,
el último virrey,
relató que al finalizar un 6 a 2 de Boca a Huracán, que venía
último, el DT retó a sus jugadores: "Los buenos profesionales no
sobran a los contrarios. La mejor manera de respetarlos es
haciéndoles todos los goles que se pueda. Pero sin tratar de
gozarlos. Hoy me defraudaron, ¿por qué no tiraban tacos cuando
estábamos 0 a 0?"
4. El bajo
perfil y la humildad, una marca registrada de Bianchi.
Jamás se le
verá un gesto desmedido o protagonizando polémicas. Con los hinchas
mantiene esa postura humilde: nunca niega un autógrafo, un saludo o
posar para una foto. "Los éxitos y la fama no lograron modificar su
personalidad", escribió Adhemar Farstein en la otra biografía que
circula por las librerías:
Carlitos Bianchi, pasión y razón
del fútbol.
Y para sus jugadores pretende lo mismo: tanto en Vélez como en Boca
les pidió moderación en sus discursos públicos. Una definición de
César Menotti: "Bianchi honra a la profesión. Su estilo es simple,
no le pide al jugador nada raro y es evidente que los futbolistas
crecen con él. No se vende, no aparece en TV ni hace payasadas."
5. Simple para
explicar, pero obsesivo de la táctica.
Ser sencillo a
la hora de darles indicaciones a sus jugadores no implica falta de
conocimiento. Bianchi es un obsesivo del fútbol y sus movimientos
táctico-estratégicos y un amplio conocedor de virtudes y defectos
propios y ajenos, pero para su consumo. Su gran mérito es colocar a
cada futbolista en la posición en la que mejor rinde. Tiene la
capacidad para explotar las virtudes de sus jugadores y también los
puntos flojos de los rivales. Omar Asad escuchó una recomendación
poco común, que sería vital, antes de la final intercontinental
entre el Vélez de Bianchi y el Milan: "Cuando lo tengas enfrente a
Baresi, ponele el culo y tiralo a la mierda", le dijo el DT al
delantero, en Tokio. El Turco cumplió al pie de la letra.
Carlos Ischia,
su ayudante de campo durante nueve años, cuenta una parte
desconocida de su maestro: "Es muy obsesivo. Traía casetes de
partidos y yo le decía
¿de dónde los sacaste?
Era imposible conseguirlos. Había partidos que mandaba a alguien del
cuerpo técnico, pero tenía otras dos o tres personas mirando al
rival". Otro producto del riñón, Carlos Compagnucci, resalta que
"maneja a la perfección situaciones complicadas donde otros se
desesperan. Es muy simple para transmitirles mensajes a sus
jugadores. Uno de sus secretos es esa simpleza y la tranquilidad que
brinda. Jamás menosprecia al rival, pero tampoco lo agranda. Le da
un equilibrio justo. Sus dirigidos nunca van a entrar confiados en
exceso, ni pensando en el rival más que en su propio equipo".
6.
Concentración total.
El único
técnico que ganó, con dos equipos distintos, cuatro Copas
Libertadores (Vélez 94, Boca 2000, 2001 y 2003) y dos
Intercontinentales (Vélez 94 y Boca 2000) les exige a sus jugadores
estar atentos y activos hasta el final. "Me enseñó que hasta que el
árbitro no toque el silbato para terminar el partido nada está
definido", recordó Omar Asad. No le gusta, además, que sus equipos
se "aburguesen" después de un gran éxito. En Vélez todavía recuerdan
cuando inundó el club con carteles con la palabra "provagar"
(proseguir el camino iniciado) tras ganar el Clausura 93.
7. 4-3-2-1: el
estilo Bianchi.
Su dibujo
táctico preferido se mantiene con el tiempo: cuatro defensores, dos
volantes laterales y uno central, un enganche y dos delanteros. Pero
pragmático como es, no duda en meterle mano sin complejos. José Luis
Chilavert había dado una opinión válida en la época de mayor gloria
que les tocó compartir: "Carlos tiene la humildad de los que saben y
una predisposición para el trabajo única. Es un profesional total, y
nos exige lo mismo a nosotros. Nunca pide cosas complicadas: es
directo y preciso en sus conceptos."
8. Detrás de
todo gran hombre hay una gran mujer.
Alicia Godoy,
la esposa de Néstor, destacó que "el apoyo de Margarita, su mujer,
es fundamental. Lo acompaña desde siempre y es importantísima en los
éxitos. Está en todos lados. Y vive el antes y el después de los
partidos con una intensidad enorme. Marga tiene mucho que ver".
Margarita, su esposa desde enero del 72, es infaltable en la carrera
de Bianchi, como jugador y como técnico en todas las canchas y en
todo el mundo. El núcleo familiar incluye a sus hijos Mauro y
Brenda.
9. ¿Quién
inventó lo de "El celular de Dios"?
Alejandro
Fantino, durante una transmisión radial. El mismo lo cuenta: "Fue
hace unos tres años. Yo estaba elogiando a Bianchi, rindiéndome ante
el trabajo semanal, ante su sabiduría, y dije que cuando con todo
eso no alcanzaba, Carlitos le pegaba un llamado al celular de Dios.
Y pegó." ¿Qué opina Bianchi de esta
imagen?
No le gusta ni un poquito.
10. Gastar poco, mirar abajo.
Raramente
Bianchi pide incorporaciones; prefiere darles cabida a los jugadores
del plantel y además observa atentamente y promueve juveniles.
Conoce a todos los amateurs del club que dirige y concurre a
observar partidos de inferiores. Durante su paso por Vélez, el club
vendió jugadores por más de diez millones de dólares y gastó unos
pocos miles en compras. En su retorno a Boca, sólo pidió un jugador:
Diego Cagna, pese a que la tesorería podía abrir la billetera.
Ningún técnico hizo debutar a tantos chicos en la Primera de Boca
como él.
Son diez
argumentos que justifican los logros de Bianchi, ésos que corona con
su ya clásico puño derecho en alto, los ojitos vidriosos y el
Vaaamos
dibujado en su boca. Argumentos que van mucho más allá de la suerte
o de celulares milagrosos.
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