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LA VISION
SISTÉMICA DEL MUNDO
/ Fritjof Capra
SI
OBSERVAMOS LOS PROBLEMAS CRÍTICOS DE NUESTRO TIEMPO, vemos que ellos
no pueden ser entendidos aisladamente. Todos ellos están
relacionados. Los problemas son problemas sistémicos, lo que
significa que todos ellos están interconectados y son
interdependientes.
Algunos
ejemplos: La estabilización de la población mundial sólo será
posible cuando la pobreza sea reducida mundialmente; la extinción de
especies animales y de plantas en una escala masiva continuará
mientras los países del Tercer Mundo continúen cargados con deudas
aplastantes. Sólo si detenemos la carrera internacional armamentista
tendremos los recursos para evitar los muchos impactos destructivos
sobre la biosfera y la vida humana.
En
último término, estos problemas están todos interconectados y son
diferentes aspectos de una única crisis - una crisis que es en gran
parte una crisis de percepción. Sólo si llegamos a percibir el Mundo
de un modo diferente seremos capaces de actuar diferentemente. Los
investigadores en la vanguardia de la ciencia, varios movimientos
sociales y numerosas redes alternativas están desarrollando una
nueva visión de la realidad - una visión que formará la base de
nuestras tecnologías, sistemas económicos e instituciones sociales
futuras. Estamos en el comienzo de un cambio de Paradigmas tan
radical como la Revolución Coperniquiana.
Pero esta comprensión no ha brotado aún en nuestros
líderes políticos. Ni tampoco en nuestros líderes corporativos (o
empresarios). Ni tampoco en los académicos de nuestras grandes
universidades. Las tecnologías y las prácticas comerciales de la
comunidad corporativa están firmemente apoyadas por el
establecimiento (establishement) científico. Sin embargo, la razón
para este apoyo de peligrosas y no atenuadas actividades no es una
conspiración, creo yo. Esto se deriva del hecho de que nuestros
líderes corporativos y políticos, tanto como los asesores
científicos de nuestros gobiernos, las fundaciones dadoras de fondos
y becas, los partidos políticos establecidos y la mayoría de la
comunidad corporativa (o empresarial), están todos cautivos de la
misma Visión del Mundo, de las percepciones que han ocasionado
nuestra crisis global.
¿Cuáles
son estas percepciones?. Estas percepciones son lo que a menudo se
llama el antiguo Paradigma. Este consiste de un número de supuestos,
entre ellos el parecer de que el Universo es un sistema mecánico
compuesto de bloques constructivos aislados y elementales - una
visión mecanicista que se remonta a la filosofía de Descartes en el
siglo 17, y a la física de Galileo y Newton. Correspondientemente,
nosotros tenemos la visión del cuerpo humano como una máquina. Más
aún, existe el parecer de que la vida de la sociedad constituye una
lucha competitiva por la existencia - una herencia del Darwinismo
Social del siglo 19. Además tenemos la creencia en el progreso
material ilimitado a ser alcanzado a través del crecimiento
económico y tecnológico, lo que es parte de nuestro pensamiento
lineal. Se piensa que si tu produces algo bueno entonces más de lo
mismo podría ser mejor. Mientras más acumulas, se cree, mejor será.
TODOS ESTOS SUPUESTOS han sido fatídicamente
desafiados por eventos recientes y, de hecho, una revisión radical
de ellos está ocurriendo ahora.
El nuevo
Paradigma que emerge puede ser llamado una Visión del Mundo
Holística, pues ve al Mundo como un todo integrado antes que como
una colección disociada de partes. También puede ser llamado
Ecología Profunda.
La
Ecología Profunda no separa a los humanos del ambiente natural, ni
separa nada de todo lo demás en este ambiente. Esta ve al Mundo como
un entramado o red (network) de fenómenos, interconectados e
interdependientes. Esta reconoce los valores intrínsecos de todos
los seres vivientes y considera a los humanos sólo como una hebra
particular en la Red de la Vida.
Ahora bien, sabemos que somos una hebra muy
especial. Tenemos cualidades que ninguna otra especie tiene. Pero si
yo fuera un erizo, hablándole a otros erizos, diría exactamente la
misma cosa en el lenguaje de los erizos. También los erizos son
completamente únicos como especie y poseen cualidades que ninguna
otra especie posee.
En último término, esta profunda conciencia
ecológica es una conciencia espiritual - si es que el concepto del
espíritu humano es entendido como el modo de conciencia en el que el
individuo se siente conectado al cosmos como un todo de un modo
inmediato, experiencial, con la conciencia de ser miembro del
cosmos, de estar en comunión con el cosmos. Comprendiendo esto,
podemos ver que la Ecología Profunda consiste en lo mismo que la así
llamada Filosofía Perenne de las tradiciones espirituales. Este fue
el comienzo de mi viaje de investigación - el descubrir
sorprendentes paralelos entre mi propio campo científico (la física
de partículas) y los conceptos de las tradiciones espirituales
Orientales - el Hinduísmo, el Budismo y el Taoísmo.
Al
principio estos paralelos fueron muy sorprendentes y yo no entendía
el contexto muy bien. Sólo años después me di cuenta del contexto:
¡Ecología Profunda!. De este modo, tu encontrarás que una Visión
Ecológica del Mundo consiste en lo mismo que una visión del Mundo
verdaderamente espiritual, ya sea ésta la espiritualidad Oriental o
la espiritualidad de los místicos Cristianos, o de los místicos
Judíos o Islámicos, o la cosmología subyacente a las tradiciones
espirituales de los Nativos Americanos.
EL
ENFOQUE SISTÉMICO considera al Mundo en términos de relaciones e
integración. Los sistemas son todos integrados cuyas propiedades no
pueden ser reducidas a aquellas de las unidades más pequeñas que los
componen.
Ejemplos
de sistemas abundan en la Naturaleza. Cada organismo, desde la más
pequeña bacteria hasta la amplia variedad de plantas y humanos, es
un todo integrado y así un sistema viviente. Las partes de
organismos son sistemas vivientes. Por ejemplo, en nuestros cuerpos
tenemos órganos, y cada órgano es un sistema viviente integrado.
Cada tejido es un sistema viviente integrado.
Cada
célula es un sistema viviente integrado. Pero los sistemas vivientes
no se limitan a organismos individuales y sus partes. Hay sistemas
sociales, como una familia o una comunidad. Hay ecosistemas, en los
cuales una variedad de organismos individuales están unidos en una
red de interacciones. Los mismos aspectos de totalidad integrada son
exhibidos por todos estos sistemas vivientes. Las propiedades
sistémicas son destruidas cuando un sistema es separado, ya sea
teóricamente o físicamente, en partes aisladas. Aunque podemos
discernir partes individuales en cualquier sistema, estas partes no
están aisladas, y la naturaleza del todo es siempre diferente y más
que la suma de las partes. Y, por lo tanto, el enfoque sistémico no
se concentra en bloques constructivos básicos, sino que más bien se
concentra en los principios básicos de la organización del sistema
como un todo.
Esta
manera sistémica de pensar tiene muchas implicancias importantes, no
sólo para la ciencia y la filosofía, sino que también para la
sociedad y nuestras vidas diarias. Debido a que los sistemas
vivientes se extienden a un gran rango de fenómenos, incluyendo
organismos individuales, sistemas sociales, y ecosistemas, la teoría
de sistemas proporciona un lenguaje ideal para unificar muchos
campos de estudio y muchas áreas que han estado aisladas y
fragmentadas.
MIENTRAS
ESTOS DESARROLLOS ESTAN OCURRIENDO, desafortunadamente los conceptos
y valores que ellos implican son aún excluidos del diálogo político
en muchos países. Nuestros líderes políticos permanecen confinados
por la estructura de pensamiento más estrecha del antiguo Paradigma
y continúa el enfoque fragmentado que ha llegado a ser tan
característico de nuestras disciplinas políticas y agencias de
gobierno. Y tal enfoque no podrá resolver nunca ninguno de los
problemas sino meramente cambiarlos erráticamente - de tal modo que
un año el problema número uno es la inflación; y luego el desempleo;
y luego son las drogas y el crimen; y luego es algún problema
ambiental; y así sucesivamente. Pero el verdadero problema, en el
fondo, no es enfrentado, el que es la percepción equivocada de la
realidad.
La
interconectividad es no sólo una interconectividad en el espacio (a
todo lo amplio del globo), sino que también se extiende en el
tiempo, en el sentido de que diferentes soluciones afectarán a las
generaciones futuras de diferentes modos. Los políticos, con su
visión cortoplacista (desde ahora hasta la próxima elección) y los
empresarios con su visión cortoplacista (desde ahora hasta el
próximo reporte anual) muy raramente reconocen cómo las acciones
actuales afectan a las futuras generaciones.
En los
últimos pocos años un concepto ha emergido que ha sido
extremadamente valioso. Me refiero al concepto de Sustentabilidad.
Desde el punto de vista sistémico sólo aquellas soluciones que son
sustentables son aceptables. Esto significa (en la definición del
Worldwatch Institute): "Una sociedad sustentable es una que
satisface sus necesidades sin disminuir las posibilidades de las
futuras generaciones de satisfacer las suyas". Esta es una
definición muy amplia de sustentabilidad. Es para mí, en una cáscara
de nuez, el desafío de los '90 - crear tales sociedades
sustentables, y ambientes sociales y culturales, satisfaciendo
nuestras necesidades sin poner en peligro las posibilidades de las
generaciones futuras.
Déjenme
mencionar sólo un aspecto de la Sustentabilidad, que es la Economía
Sustentable. Esta es el rechazo de la actual persecución del
crecimiento incualificado o indiscriminado. El propósito de la
actividad económica no debiera ser incrementar el Producto Nacional
Bruto (PNB), sino incrementar el bienestar humano. ¡Eso es de lo
que debiera tratarse realmente la actividad económica!.
Cotidianamente vemos que el crecimiento económico incualificado e
irrestricto es la fuerza motriz de las políticas económicas de la
mayoría de los países. Trágicamente, es también la fuerza motriz
detrás de la mayoría de la destrucción ambiental.
El
crecimiento económico puede por supuesto incrementar el bienestar
humano, pero sólo bajo ciertas condiciones. Debemos ser capaces de
cualificar el concepto de crecimiento, y necesitamos distinguir
entre buen crecimiento y mal crecimiento. Y aquí el concepto de
sustentabilidad es crucial.
Hay unas
pocas preguntas simples que podemos hacer. Por ejemplo: ¿Crecimiento
de qué?. Sólo los productos y servicios que sean beneficiosos
contribuirán al bienestar humano. Si creamos productos y servicios
que sean frívolos, o incluso dañinos, peligrosos, no-saludables o
destructivos, el PNB aún crecerá pero el bienestar humano no se
incrementará. La segunda pregunta es: ¿Crecimiento para Quiénes?.
Sólo cuando los bienes y servicios sean distribuidos ampliamente en
la sociedad el bienestar humano se incrementará apreciablemente.
Y,
finalmente, tenemos que preguntar: ¿Crecimiento a Qué Costo?, debido
a que los beneficios del crecimiento económico deben pesar más que
los costos sociales y ambientales de la producción, los que están
siempre presentes. Y debemos ser capaces de llevar nota de estos
costos e incluirlos en las consideraciones económicas.
De este
modo, el crecimiento económico no debiera ser medido sólo
cuantitativamente, como incrementos en la producción, sino que
también cualitativamente, como incremento del bienestar humano. Tal
nuevo concepto del crecimiento presenta un cambio de lo cuantitativo
a lo cualitativo, algo que es típico de un cambio de Paradigma. Al
mismo tiempo, esto es enteramente consistente con la visión
sistémica de la vida, porque en el mundo viviente el crecimiento
tiene no sólo una dimensión cuantitativa. Para un ser humano, por
ejemplo, crecer significa alcanzar la madurez - no sólo llegar a ser
más y más grande físicamente, sino que existe un crecimiento
interior cualitativo. Y lo mismo es cierto para todos los sistemas
vivientes. El concepto sistémico de crecimiento es siempre
cualitativo y multidemensional. Un problema central surge cuando uno
trata de adoptar esta noción cualitativa del crecimiento -
consistiendo el problema en que a muchos aspectos de este tipo de
crecimiento económico no puede dárseles valor monetario. De tal modo
que uno no puede ir a la Escuela Londinense de Economía y pedirles
que diseñen un análisis costo -beneficio, debido a que los valores
no pueden ser cuantificados. Así, hay elecciones no-monetarias a
ser hechas - elecciones de valores. Y esto nos lleva a un aspecto
muy importante del cambio de Paradigma - la cuestión de los valores.
Y AQUÍ
ES INTERESANTE NOTAR una sorprendente conexión entre (cambios de)
pensamiento y valores. Ambos pueden ser vistos como cambios desde la
auto-afirmación hacia la integración. Estas dos tendencias, la
auto-afirmativa y la integrativa, son ambas aspectos esenciales de
todos los sistemas vivientes. Todo sistema viviente es un todo
integrado y tiene sus propias cualidades individuales y necesita
afirmarse a sí mismo vis a vis otros sistemas. Pero, al mismo
tiempo, cada organismo viviente está incrustado en sistemas mayores
(en sistemas sociales y ecosistemas), y necesita integrarse a sí
mismo dentro de estos sistemas mayores. Y estas dos tendencias son
opuestas - la auto-afirmación y la integración. Ambas son
necesarias. Así es que lo bueno no es una tendencia sino el
equilibrio. Y lo que es malo y no-saludable es el desequilibrio. Y
en el antiguo Paradigma hemos estado sobreenfatizando los valores
auto-afirmativos y hemos desatendido a las contrapartes integrativas.
Así, lo que yo estoy sugiriendo no es abandonar un tipo en favor del
otro, sino alcanzar un mayor equilibrio entre los dos.
Y con
eso en mente, echemos una mirada a las varias manifestaciones de
este cambio desde la auto-afirmación hacia la integración. En lo que
concierne al pensamiento, estamos hablando acerca de un cambio desde
lo racional a lo intuitivo, desde el análisis a la síntesis, desde
el reduccionismo al holismo, desde en pensamiento lineal al
no-lineal. Y en lo que concierne a los valores, estamos observando
un cambio correspondiente, desde la competición a la cooperación,
desde la expansión a la conservación, desde la cantidad hacia la
cualidad, desde la dominación hacia el compañerismo.
Ahora
bien, cuando miramos todos esos conjuntos opuestos de valores, uno
se da cuenta de que los valores auto-afirmativos (competición,
expansión, dominación, etc,) están generalmente asociados con los
hombres. Y, de hecho, en la sociedad patriarcal, ellos no sólo son
favorecidos, sino que se les da recompensa económica y poder
político. Y esta es una de las razones de por qué el cambio hacia un
sistema de valores más equilibrado es tan difícil para muchas
personas, y especialmente para muchos hombres, ya que hemos
invertido tanto en los valores auto-afirmativos.
ES ÚTIL
DAR UNA MIRADA al poder, y a lo que éste es. Uno es el poder en el
sentido de dominación sobre otros. Y eso es, por supuesto excesiva
auto-afirmación. Y la estructura social en la que es ejercido más
efectivamente es la jerarquía. Y, de hecho, nuestras estructuras
militares y corporativas o empresariales están jerárquicamente
organizadas con los hombres ocupando generalmente los niveles
superiores y las mujeres ocupando los inferiores de las jerarquías.
Muchos de estos hombres (y, por supuesto, también algunas mujeres)
han llegado a ver su posición en la jerarquía como parte de su
identidad. Y por supuesto el cambio a un conjunto diferente de
valores, a un sistema social diferente donde uno se aleja de rígidas
jerarquías, genera miedo existencial en ellos. Ellos temen perder su
lugar en la jerarquía que es parte de su identidad.
Sin
embargo, hay otro tipo de poder, un poder que es más apropiado para
el nuevo Paradigma. La estructura ideal para ese tipo de poder no es
la jerarquía, sino la red (network). La red es una de las metáforas
centrales del pensamiento sistémico. Y, de este modo, el cambio de
Paradigma incluye un cambio desde las jerarquías a las redes.
El texto
anterior es una versión abreviada de una charla organizada por la
Universidad Open Gate de Bristol, Inglaterra. Texto publicado en la
Eco-revista Inglesa Resurgence N¼ 151 de Marzo/Abril 1992.
Fritjof
Capra es el autor de The Tao of Phisics (1975), The Turning Point
(1982), Uncommon Wisdom (1988), The Web of Life (1996 ) y The
Science of Life (2002).
Fritjof Capra es el Director del Center for Ecoliteracy de Berkeley,
California, Estados Unidos, donde vive con su esposa e hija.
Traducción, autorizada por el autor, de Pedro di Girólamo.
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