Domingo 13 de octubre de 2002
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LOS PREMIOS NOBEL DE ECONOMIA DEL 2002
Un casamiento entre la economía y la psicología
Los estudios sobre conductas económicas que fueron distinguidos con el Premio Nobel contrarían dogmas de la economía clásica

THE NEW YORK TIMES y LOS ANGELES TIMES. Especial para Clarín.


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VERNON SMITH. Enseña Derecho y Economía en Mason.

Dos estadounidenses ganaron el premio Nobel de economía de este año por sus intentos de explicar las maneras idiosincráticas en las que la gente toma decisiones. Las investigaciones de los dos profesores han contribuido a incorporar enfoques de la psicología en la disciplina económica.

Daniel Kahneman, un profesor de psicología y asuntos públicos en la Universidad de Princeton, que también es ciudadano israelí y Vernon L. Smith, un profesor de economía y leyes de la Universidad George Mason de Fairfax, Virginia., compartieron el galardón (unos 1,07 millones de dólares). En sus trabajos, ellos aplicaron la psicología y la investigación experimental a intríngulis tales como por qué las bolsas forman "burbujas". Los estudios de ambos representan un desafío para la teoría económica clásica, según la cual los individuos siempre actúan racionalmente.

En muchos casos, los premiados trataron de explicar aparentes paradojas. Por ejemplo, Kahneman registró el siguiente enigma económico: que la mayoría de las personas de su muestra harían un viaje de veinte minutos para comprar una calculadora por 10 dólares en lugar de 15 dólares, pero no harían el mismo viaje para comprar un saco por 120 dólares en lugar de 125 y ahorrar los mismos 5 dólares.

Aunque los dos nuevos Nobel ahora serán inevitablemente considerados como un grupo, sus enfoques proceden de campos muy diferentes. Kahneman es un psicólogo; le interesa cómo actúa el cerebro en la toma de decisiones, dijo Alvin E. Roth, un economista de Harvard especializado en métodos experimentales. En cambio, Smith es un economista; le interesa cómo actúa el mercado.



Enfoques diferentes

Dado que sus objetivos difieren, ellos generaron enfoques diferentes, y obtuvieron como resultado conclusiones en algunos casos discordantes. En principio, el profesor Smith buscó poner a prueba la teoría económica en el laboratorio, según Richard H. Thaler, un economista de la Universidad de Chicago que estudió patrones de comportamiento.

En cambio, Kahneman y su ex colaborador Amos Tversky, que falleció en 1996, "estaban más interesados en el modo en que la teoría económica fallaba en sus predicciones", dijo.

Ambos ganadores del Nobel de ciencia Económica pusieron a prueba los límites que la teoría standard de las opciones económicas tiene para predecir las acciones de personas concretas. La teoría postula que los individuos toman decisiones sistemáticamente, basándose en sus preferencias y en la información disponible, de un modo que cambia muy poco a lo largo del tiempo o en contextos diferentes.

Hacia fines de los años 70, el profesor Kahneman y Tversky habían comenzado a realizar experimentos con individuos concretos y comenzaron a notar que en sus comportamientos había elementos aparentemente irracionales.

En un artículo de 1981, difundieron resultados de un estudio en el cual se les daba a 152 estudiantes alternativas hipotéticas para salvar a 600 personas de una enfermedad. Utilizando una estrategia, se podía salvar sin duda alguna a un número exacto de 200 personas. Utilizando otra, había una posibilidad sobre tres de salvar a todos y dos chances sobre tres de que ninguno lograra salvarse. El 72% de los estudiantes eligió la primera opción, prefiriendo el riesgo menor. Pero cuando los investigadores les presentaron a otros 155 estudiantes el mismo dilema expresado de otra manera (400 personas morirían inevitablemente o habría una chance de un tercio de que nadie muriera), sólo el 22% eligió la primera alternativa.

La diferencia, explicaron Kahneman y Tversky, residía en la presentación de las alternativas como pérdidas o ganancias seguras. Los sujetos de sus investigaciones generalmente evitaban los riesgos cuando las ganancias, en este caso las vidas a salvar, eran inciertas; preferían quedarse con las ganancias seguras. Sin embargo elegían arriesgarse cuando la alternativa presentaba una pérdida segura, aun si asumir riesgos implicaba la posibilidad de una pérdida todavía mayor.



El mercado en el laboratorio

El trabajo del profesor Smith formalizó técnicas de laboratorio para el estudio de la toma de decisiones económicas, centrándose en el intercambio y la negociación. A comienzos de la década del 60, él fue uno de los primeros economistas que hizo de los datos experimentales el eje de su producción académica. Hizo estudios sobre teoría de los juegos en temas como cooperación y confianza, y de simulación de diferentes tipos de mercado en el contexto del laboratorio de investigación.

El otorgamiento del Nobel a Smith y Kahneman no sorprendió a los entendidos. Muchos economistas los veían desde hace mucho como candidatos. Cuando el miércoles le preguntaron qué se sentía al ser elegido, Smith bromeó: "Bueno, me alegra que finalmente mis amigos tengan razón". El profesor Roth y el profesor Thaler dijeron que tuvieron indicios de las intenciones del comité del Nobel el año pasado, luego de participar de un encuentro sobre economía experimental y comporta miento económico en un simposio sueco en que se conmemoraba el centésimo aniversario de los Premios Nobel.



Tema de moda

La economía conductista y los métodos experimentales se han convertido en el tema del día en los posgrados de algunas de las más famosas facultades de economía de los Estados Unidos. "Muchos de los mejores y más brillantes graduados jóvenes se interesan en esas cuestiones y están consiguiendo buenos empleos", dijo el profesor Thaler. En los últimos años, universidades de los EE.UU., Europa, Israel y Japón han abierto centros dedicados a la economía experimental y conductista.

David I. Laibson, de Harvard, atribuye el interés creciente en el tema a la firmeza científica de los trabajos.

Aunque este fue el primer año en que se premian trabajos de ese tipo, el comité de selección del Nobel venía mostrando desde hacía tiempo tiempo interés en el nexo entre la economía y la psicología. Maurice Allais, que ganó el premio en 1988, demostró cómo la teoría económica fallaba cuando intentaba predecir las elecciones de las personas entre diferentes conjuntos de alternativas azarosas.

Y la capacidad limitada de los seres humanos para procesar la información necesaria para tomar decisiones complejas fue la principal preocupación de Herbert A. Simon, que obtuvo el premio en 1978.

Muchos experimentos de laboratorio realizados por los economistas utilizan como puntos de referencia ideas sobre las interacciones competitivas desarrolladas inicialmente por teóricos de los juegos como John Forbes Nash Jr, que obtuvo un Nobel compartido en 1994.


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