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| ECONOMIA MUNDIAL |
La semana
en la economía y los negocios internacionales
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LOS PREMIOS NOBEL DE
ECONOMIA DEL 2002 Un
casamiento entre la economía y la psicología
Los
estudios sobre conductas económicas que fueron distinguidos con el Premio
Nobel contrarían dogmas de la economía clásica
THE NEW YORK TIMES y LOS ANGELES TIMES.
Especial para Clarín.
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| VERNON SMITH. Enseña Derecho y Economía
en Mason.
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Dos estadounidenses
ganaron el premio Nobel de economía de este año por sus intentos de
explicar las maneras idiosincráticas en las que la gente toma
decisiones. Las investigaciones de los dos profesores han contribuido
a incorporar enfoques de la psicología en la disciplina económica.
Daniel Kahneman, un profesor de psicología y asuntos públicos en
la Universidad de Princeton, que también es ciudadano israelí y Vernon L.
Smith, un profesor de economía y leyes de la Universidad George Mason de
Fairfax, Virginia., compartieron el galardón (unos 1,07 millones de
dólares). En sus trabajos, ellos aplicaron la psicología y la
investigación experimental a intríngulis tales como por qué las
bolsas forman "burbujas". Los estudios de ambos representan un desafío
para la teoría económica clásica, según la cual los individuos siempre
actúan racionalmente.
En muchos casos, los premiados
trataron de explicar aparentes paradojas. Por ejemplo, Kahneman
registró el siguiente enigma económico: que la mayoría de las personas de
su muestra harían un viaje de veinte minutos para comprar una calculadora
por 10 dólares en lugar de 15 dólares, pero no harían el mismo viaje para
comprar un saco por 120 dólares en lugar de 125 y ahorrar los mismos 5
dólares.
Aunque los dos nuevos Nobel ahora serán inevitablemente
considerados como un grupo, sus enfoques proceden de campos muy
diferentes. Kahneman es un psicólogo; le interesa cómo actúa el
cerebro en la toma de decisiones, dijo Alvin E. Roth, un economista de
Harvard especializado en métodos experimentales. En cambio, Smith es un
economista; le interesa cómo actúa el mercado.
Enfoques
diferentes
Dado que sus objetivos difieren, ellos
generaron enfoques diferentes, y obtuvieron como resultado conclusiones en
algunos casos discordantes. En principio, el profesor Smith buscó poner
a prueba la teoría económica en el laboratorio, según Richard H.
Thaler, un economista de la Universidad de Chicago que estudió patrones de
comportamiento.
En cambio, Kahneman y su ex colaborador Amos
Tversky, que falleció en 1996, "estaban más interesados en el modo en que
la teoría económica fallaba en sus predicciones", dijo.
Ambos
ganadores del Nobel de ciencia Económica pusieron a prueba los límites que
la teoría standard de las opciones económicas tiene para predecir
las acciones de personas concretas. La teoría postula que los individuos
toman decisiones sistemáticamente, basándose en sus preferencias y en la
información disponible, de un modo que cambia muy poco a lo largo del
tiempo o en contextos diferentes.
Hacia fines de los años 70, el
profesor Kahneman y Tversky habían comenzado a realizar experimentos
con individuos concretos y comenzaron a notar que en sus
comportamientos había elementos aparentemente irracionales.
En un artículo de 1981, difundieron resultados de un estudio en el
cual se les daba a 152 estudiantes alternativas hipotéticas para salvar a
600 personas de una enfermedad. Utilizando una estrategia, se podía salvar
sin duda alguna a un número exacto de 200 personas. Utilizando otra, había
una posibilidad sobre tres de salvar a todos y dos chances sobre tres de
que ninguno lograra salvarse. El 72% de los estudiantes eligió la primera
opción, prefiriendo el riesgo menor. Pero cuando los investigadores les
presentaron a otros 155 estudiantes el mismo dilema expresado de otra
manera (400 personas morirían inevitablemente o habría una chance de un
tercio de que nadie muriera), sólo el 22% eligió la primera alternativa.
La diferencia, explicaron Kahneman y Tversky, residía en la
presentación de las alternativas como pérdidas o ganancias seguras.
Los sujetos de sus investigaciones generalmente evitaban los riesgos
cuando las ganancias, en este caso las vidas a salvar, eran inciertas;
preferían quedarse con las ganancias seguras. Sin embargo elegían
arriesgarse cuando la alternativa presentaba una pérdida segura, aun si
asumir riesgos implicaba la posibilidad de una pérdida todavía mayor.
El mercado en el
laboratorio
El trabajo del profesor Smith formalizó
técnicas de laboratorio para el estudio de la toma de decisiones
económicas, centrándose en el intercambio y la negociación. A comienzos de
la década del 60, él fue uno de los primeros economistas que hizo de los
datos experimentales el eje de su producción académica. Hizo
estudios sobre teoría de los juegos en temas como cooperación y confianza,
y de simulación de diferentes tipos de mercado en el contexto del
laboratorio de investigación.
El otorgamiento del Nobel a Smith y
Kahneman no sorprendió a los entendidos. Muchos economistas los veían
desde hace mucho como candidatos. Cuando el miércoles le preguntaron qué
se sentía al ser elegido, Smith bromeó: "Bueno, me alegra que finalmente
mis amigos tengan razón". El profesor Roth y el profesor Thaler dijeron
que tuvieron indicios de las intenciones del comité del Nobel el año
pasado, luego de participar de un encuentro sobre economía experimental y
comporta miento económico en un simposio sueco en que se conmemoraba el
centésimo aniversario de los Premios Nobel.
Tema de moda
La economía conductista y los
métodos experimentales se han convertido en el tema del día en los
posgrados de algunas de las más famosas facultades de economía de los
Estados Unidos. "Muchos de los mejores y más brillantes graduados jóvenes
se interesan en esas cuestiones y están consiguiendo buenos empleos", dijo
el profesor Thaler. En los últimos años, universidades de los EE.UU.,
Europa, Israel y Japón han abierto centros dedicados a la economía
experimental y conductista.
David I. Laibson, de Harvard, atribuye
el interés creciente en el tema a la firmeza científica de los trabajos.
Aunque este fue el primer año en que se premian trabajos de ese
tipo, el comité de selección del Nobel venía mostrando desde hacía tiempo
tiempo interés en el nexo entre la economía y la psicología.
Maurice Allais, que ganó el premio en 1988, demostró cómo la teoría
económica fallaba cuando intentaba predecir las elecciones de las personas
entre diferentes conjuntos de alternativas azarosas.
Y la
capacidad limitada de los seres humanos para procesar la
información necesaria para tomar decisiones complejas fue la principal
preocupación de Herbert A. Simon, que obtuvo el premio en
1978.
Muchos experimentos de laboratorio realizados por los
economistas utilizan como puntos de referencia ideas sobre las
interacciones competitivas desarrolladas inicialmente por teóricos
de los juegos como John Forbes Nash Jr, que obtuvo un Nobel compartido en
1994. |