NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS

DEBATE

La economía debe tener rostro humano

Esta ciencia, que parece tener en cuenta sólo aquello que implica crecimiento, debe echar mano de los valores que protegen la vida de cada individuo.



Edgar Morin. Sociólogo, Director Emérito del Centro Nacional de Investigacioón Científica, Francia

La economía, que es la ciencia social más avanzada matemáticamente, es la ciencia social y humana más atrasada. Ello tiene que ver con que con frecuencia se abstrae de las condiciones sociales, históricas, políticas, psicológicas y ecológicas, que son inseparables de las actividades económicas. Esta es la causa por la que los expertos económicos son incapaces de interpretar las causas y las consecuencias de las perturbaciones monetarias y bursátiles y de predecir el curso de la economía, incluso en el corto plazo.

Obediente al cálculo, ella ignora lo que no es ni calculable ni medible, como la vida, el sufrimiento, la alegría, el amor, el honor, el talento, la magnanimidad, la conciencia, el bien y el mal. Su sola medida de satisfacción es el crecimiento (de la producción, de la productividad, de los ingresos monetarios).

La expansión del mercado ha devenido en mundial bajo la égida del liberalismo económico que ha eliminado todos los antiguos controles y regulaciones éticas de la economía, sin que se haya adquirido un control y una regulación política superior. Su dinamismo invade todos los sectores y aporta mejoras materiales en ciertos sectores de la sociedad pero asimismo empeora problemas.

Cuando esta economía toma el comando de la política, la hegemonía de lo cuantitativo ignora las cualidades de la existencia, de la solidaridad, del ambiente, de la vida, de las riquezas humanas que no son calculables ni monetarizables. En nombre de la conquista del desarrollo, la economía inhumana desvaloriza los tesoros culturales y el conocimiento de las civilizaciones arcaicas y tradicionales. El concepto ciego y crudo de "subdesarrollo" permite el rechazo del arte de vivir y de la sabiduría de culturas milenarias.

La racionalidad abstracta de los economistas deviene en irracionalidad cuando el Producto Interno Bruto cuenta como ingresos todas la actividades generadoras de flujos monetarios, comprendiendo las catástrofes como los terremotos, al mismo tiempo que ignora las actividades benéficas gratuitas.

El desarrollo tecnoeconómico produce el subdesarrollo moral y psíquico: la hiperespecialización generalizada, el hiperindividualismo y el espíritu de lucro inducen a la pérdida de solidaridad.

La idea de una economía con rostro humano ha sido desarrollada plenamente por el experto argentino Bernardo Kliksberg. Ella es válida particularmente en América latina donde se trata de estimular el desarrollo apoyándose en el egocentrismo, la sed de beneficios y la corrupción.

Es por ello que una economía con rostro humano ha devenido como una aspiración, una necesidad ampliamente sentida. Pero ella aún no ha emergido como una alternativa a la economía actual.

Sin embargo, ya se pueden entrever algunos rasgos. Así, la economía con rostro humano no pretende suprimir el mercado, pero si regularlo y controlarlo. No pretende suprimir la ganancia pero sí superar su hegemonía. Ya se ha iniciado una economía plural que implica la economía solidaria, las asociaciones y cooperativas, el desarrollo del comercio equitativo que permite liberar a los pequeños productores de los intermediarios, el desarrollo de una ética de consumo que selecciona los productos de calidad y el desarrollo de uniones de ciudadanos consumidores para contrarrestar el poder de las firmas distribuidoras y sus medios publicitarios. Esta economía plural desarrollaría la dimensión gratuita de servicios mutuales y de actividades voluntarias que juegan un gran rol en las catástrofes, pero que deberían tener un rol en tiempos normales para todo lo que es necesidad básica.

Volver a novedades

 
©2003Eduardo Press Consultores
Virrey del Pino 2446 1° C - (1426) Capital Federal - Argentina
Tel. (54-11) 4783-7443 Fax. (54-11) 4543-7307