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CHOQUE DE CULTURAS por Eduardo Press.
La historia Argentina se desarrolló con el aporte de diferentes
culturas. Desde los orígenes hubo de los de aquí y de los de afuera.
Ellos y nosotros. Nuestra sociedad fue recibiendo el aporte de gente
de otras partes del mundo. De Europa en el fin del siglo pasado y
comienzos y mediados del actual, hemos recibido casi sin solución de
continuidad desde los años cincuenta una enorme inmigración de los
países limítrofes y en menor escala de otros latinoamericanos.
Actualmente es muy importante la inmigración de gente del Oriente.
Se conformó la Argentina como el "crisol de razas ". La gente no
vino sola. Trajo consigo sus recuerdos, sus hábitos, sus idiomas,
sus jergas, sus ideas sobre la familia, el trabajo, las empresas,
trajo su cultura. Hace mucho tiempo que la Argentina es un escenario
en el cual existen diferentes culturas. Hoy en día no hace falta que
venga gente para traerlas, vienen con el satélite, la TV, los faxes,
la internet, las revistas, los videos, etc. La enorme movilidad de
la fuerza del trabajo, la reestructuración de las empresas, la
economía de servicios, la globalización de los mercados, el
desarrollo del Mercosur, la diversificación de la fuerza del
trabajo, hará que para el año 2000 la mayoría de nosotros trabajemos
con personas del mismo cargo, subordinados y superiores que tendrán
metas, motivaciones y antecedentes culturales muy variados.
Hace un par de años atrás, el presidente de la filial argentina
de una compañía multinacional me decía que, uno de los problemas más
serios que tenían, era el de la difícil convivencia entre los que
hacían su carrera en la empresa (él mismo era un ejemplo, trabajó
sus veinticinco años profesionales solamente allí) y aquellos para
los cuales la empresa era un lugar de paso (trabajar dos, tres, o
cuatro años y cambiar). Fue muy clara su metáfora futbolera:
"estamos en el mismo club, pero pateamos para distintos arcos ".
Una gerente de un banco de La Plata me comentaba las experiencias
que tenían con el tema de las fusiones. El banco, con casa central
en La Plata, había absorbido (comprado) varias sucursales de otros
bancos chicos ubicados en distintas ciudades del interior de la
provincia. Aparecían muchas dificultades en la "integración " de las
actividades. Las personas se seguían llamando por su nombre y por el
lugar de origen (otro banco), Fulano del "...nombre del otro banco
". Lo difícil no es manejar el tema de la denominación, sino que las
instrucciones son tomadas en cuenta con más o menos rapidez, con más
o menos dedicación, con más o menos interés según provenga de un
igual (del mismo banco) o de un "extranjero" (de otro banco, ya sea
el que compró o el que fue vendido). Si bien todo el funcionamiento
quedó unificado en una sola denominación, con la misma papelería
para todos, siempre hay una manera de darse cuenta donde se originó
la instrucción.
Tuve ocasión de participar en algunas reuniones con gerentes de
zona en los primeros tiempos de la privatización de una de las
empresas de servicios que eran estatales. Pude observar el comienzo
de una convivencia entre dos culturas: la de los "ex" y la de los
que provenían de "lo privado". En ese momento todos estaban
contentos; los nuevos por sus posibilidades de desarrollo en un
proyecto que recién se iniciaba, y los "ex" porque sentían que ahora
tenían programas para trabajar (textualmente decían "ahora hay
alguien que nos controla"). Accedían a una nueva cultura de
trabajo.
También las diferencias culturales se dan en otros ámbitos de la
actividad laboral. En diferentes conversaciones con gerentes o
directores de capacitación de filiales argentinas de empresas
multinacionales, me comentaban que los cursos o programas de
capacitación "vienen de afuera", "viene un paquete, lo desatamos y
nosotros lo hacemos, sin agregarle ni sacarle nada " (sic).
El mapa no es el territorio
¿ Porqué suceden estas cosas ? Porque cada uno tiene una visión
única, no hay otra persona en el mundo que pueda ver con nuestros
ojos, escuchar con nuestros oídos, sentir con nuestro corazón,
pensar con nuestra cabeza, tomar nuestras decisiones, por lo tanto
nuestro contacto con el mundo es siempre desde nuestra propia y
particular visión. Creemos actuar sobre la misma realidad del otro y
que el otro posee las mismas referencias que nosotros. Todos vivimos
en el mismo mundo, y hacemos modelos distintos de él
(mapas). El hacer distintos modelos del mismo mundo (mapas)
nos hace proclives a entrar en conflicto. Los puntos más importantes
de nuestros mapas son las creencias y los valores que le dan sentido
a nuestras vidas y pueden hacernos "chocar" con los otros. Los
valores definen lo que es importante para nosotros; el
"choque" se produce cuando creemos que lo que es importante para
nosotros debe ser importante para los otros. Aún así, podemos
ponernos de acuerdo, lograr un consenso sobre diferentes
puntos de nuestros mapas. Estos consensos son los que van
conformando las diferentes culturas y que permiten mayor o menor
facilidad para resolver los desacuerdos que inevitablemente en la
vida de las empresas se presentan.
En este sentido el Profesor W. Barnett Pearce, Profesor del
Departamento de Comunicación, de la Loyola University de Chicago,
distingue y describe diferentes tipos de conflictos según sea la
visión del mundo de los participantes:
Incompatibles: Cuando hay opiniones diferentes sobre el
mismo tema. Las visiones del mundo son compatibles, se comparte la
cultura (empresaria, familiar, laboral, etc.), se reconocen unos a
otros y responden a un mismo tipo de reglas. Se reconoce al otro
como alguien "igual a uno", "gente como uno", se lo trata como
"nativo". La negociación, la mediación, y acciones simples pueden
ayudar a resolver este tipo de conflicto si los participantes desean
hacerlo
Incomparables: Cuando las visiones del mundo son
incomparables; se asume que no es importante o que es imposible
buscar semejanzas en las maneras de ver de uno y otro. " No me
entendés y decís que lo que digo está mal "; " pienso que no sos de
los míos ". Se trata de imponer la visión de uno por sobre la del
otro de cualquier manera, a pesar de los esfuerzos que el otro haga
para evitarlo. Se lo trata como un "no nativo". El ejemplo es
Maquiavelo. La negociación, la mediación y acciones simples hacen
muy poco para ayudar en este tipo de conflictos.
Inconmesurables: Cuando las visiones del mundo son
incomparables, pero pueden con algún trabajo en algún momento ser
coordinadas. El acuerdo no es en las opiniones, es en la
coordinación de la acción. Los ejemplos son Gandhi - Luther King,
quienes lideraron movimientos de masas, que conservando enormes
diferencias se juntaron para un objetivo superior, la independencia
de la India y la conquista de los derechos civiles para los negros
en EEUU respectivamente.
Trampas de la Comunicación
La comunicación con los demás es el medio a través del cual se
expresan los choques culturales. Si bien la comunicación puede ser
vehículo de esclarecimiento, según decía Virginia Satir
(especialista en relaciones humanas) también existen trampas a la
comunicación que resultan de la suposición de que todos los
demás saben todo acerca de uno.
Otra trampa parte del supuesto de que no importa como se
digan las cosas, todo el mundo tiene la obligación de entender lo
que se dice.
Existe la suposición de que el otro siempre sabe lo que yo
quiero decir.
Debido a estas trampas, en las empresas a menudo surgen
malentendidos, interpretaciones erróneas, conversaciones mal
encauzadas, con la consecuente pérdida de energía, tiempo y
dinero.
El encuentro
Hasta ahora venimos hablando del choque cultural, choque supone
una fricción, un desencuentro, malestar, perjuicio, pérdida, en
definitiva como un problema que se debe resolver. Es una manera,
legítima e importante de ver el tema.. También podemos ver el
"choque" cultural como un encuentro, una oportunidad para el
crecimiento a través del fortalecimiento (empowerment) o
revalorización de uno mismo y del reconocimiento de los otros, como
otros distintos a uno. Pensar las diferencias culturales solamente
como un problema a resolver, son puertas que se cierran, verlas como
un encuentro, son puertas que se abren al desarrollo de un potencial
humano que se multiplica. Este es el desafío para los que estamos en
el tema. Cada persona es un ser individual, un sujeto, que puede
describirse por su nombre, sus características físicas, sus
intereses, sus gustos, sus hábitos y talentos, por todas aquellas
cualidades que lo definan como individuo. Hasta ahora nuestro mapa
muestra a los miembros de una organización como islas. Los
diferentes miembros de una empresa están ligados por una suerte de
lazo que forma una red que los une como organización; hay lazos
orgánicos (organigramas) y otros informales, estos lazos son
invisibles pero existen, sólidos y firmes como si fueran de un
material muy resistente.
Cuando la comunicación es indirecta, vaga, e insincera; cuando
las normas son rígidas, inhumanas, fijas e inmutables, los contactos
con los "distintos", los "otros", los "extraños", los "no nativos"
se hacen con temor, en forma aplacatoria o acusadora. Son choques.
Estamos describiendo organizaciones y empresas problemáticas basadas
en la desconfianza, que cierran la puerta al desarrollo y
crecimiento de sus integrantes.
Cuando la comunicación es directa, clara, específica y sincera;
cuando las normas son flexibles, humanas, apropiadas y sujetas a
cambios , los contactos con los "distintos" son abiertos. Estamos
describiendo organizaciones y empresas vitales, basadas en la
confianza, que apoyan y nutren a sus miembros con un modelo
diferente, que abren la puerta a la oportunidad del crecimiento de
las mismas.
En este punto está la importancia de las personas llamadas a
dirigir los procesos de cambio en las empresas.
Esa es la función de los líderes empresarios, dirigir con fuerte
convicción una comunicación clara y directa que es el centro de la
innovación y el desafío cultural en las empresas de hoy.
En síntesis
Las diferencias culturales (ideas y procedimientos sobre la
empresa, los negocios, el personal, la familia, el ocio, etc.), ya
sea dentro de una misma empresa o entre distintas, puede resultar en
un aspecto negativo, una pérdida, si se abandona el espíritu de
curiosidad por conocer al otro. Si en cambio hay una apetura hacia
el reconocimiento del otro (no obliga necesariamente a estar de
acuerdo, sí a respetarlo como alguien distinto) se abren multiples
posibilidades de beneficios. Esto, si es dentro de una misma
empresa, permite una congruencia interna que da fuerza y poder a la
gente. Todas las partes están en armonía y se genera energía. En una
orquesta cada instrumento toca diferentes melodías, y la melodía
resultante es una distinta, más rica que la que cualquier
instrumento puede tocar por sí solo.
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