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¿Capacitación o
aprendizaje organizacional?
El propósito de este artículo es sensibilizar al lector sobre la
necesidad de profundizar en el concepto aprendizaje organizacional
como estrategia de mejoramiento de la competitividad.
Por Delio Ignacio Castañeda Zapata*
Profesor FUKL
Un número
importante de empresas en crisis presentan dos comportamientos
frecuentes. El primero es recortar recursos del rubro de
capacitación. El segundo, invertir los disminuidos recursos en
programas de capacitación y no en programas de aprendizaje.
Para algunos, lo anterior puede ser simplemente un juego de
palabras; para otros, una reflexión sobre el desarrollo del capital
humano como estrategia para agregar valor a la organización,
incrementando su competitividad.
Frecuentemente las entidades distribuyen los recursos asignados a
Capacitación entre dos componentes: 1. Un programa estructurado con
base en un diagnóstico de necesidades de los trabajadores y 2.
Solicitudes aprobadas para asistencia a Congresos, Seminarios,
Diplomados y Postgrados.
En ambos casos, es poco frecuente analizar la relación entre la
capacitación recibida y el mejoramiento del desempeño. Se espera que
quien reciba la capacitación, tenga el criterio suficiente para
incorporar los conocimientos en el trabajo. Unos meses después es
poco lo que se recuerda de la capacitación y menos aún de la
contribución de la misma al desempeño.
En estas circunstancias no sorprende por qué en una empresa en
condición de crisis, se recorte el rubro de capacitación primero que
otros.
La capacitación enfatiza en contenidos, el aprendizaje enfatiza en
procesos. En capacitación la pregunta más frecuente es qué se
enseña. En aprendizaje la pregunta más importante es qué se cambia.
En capacitación la actitud suele ser receptiva. En aprendizaje
aplicativa.
La recomendación principal de este artículo no es la de modificar el
nombre “programas de capacitación” por el de “programas de
aprendizaje”. De nada sirve un nombre nuevo para una práctica
antigua. Por ejemplo, cuántas oficinas de gestión humana no son más
que oficinas de personal con un nombre nuevo.
El propósito de este escrito es sensibilizar al lector sobre la
necesidad de profundizar en el concepto aprendizaje organizacional,
como estrategia de mejoramiento de la competitividad, en una mejor
relación costo-beneficio, que la tradicional capacitación
empresarial.
A continuación se presentará una breve revisión teórica sobre el
concepto aprendizaje organizacional.
Las organizaciones que aprenden
Aún cuando las
organizaciones sólo aprenden a través de individuos que aprenden, el
aprendizaje individual, no garantiza el aprendizaje organizacional.
Adicionalmente, el aprendizaje en las organizaciones no es la
sumatoria de los aprendizajes de sus miembros. Las organizaciones
desarrollan visiones, valores, conceptos y desarrollos propios, que
tienden a permanecer, independientemente del ingreso y retiro de
talento humano Hedberg, (1981).
Peter Senge (1992), quizás el autor más conocido en el área, define
una organización que aprende, como aquella que expande continuamente
su capacidad para construir futuro. Es la integración de talentos y
funciones, en una totalidad productiva.
Argyris y Schon (1978) dos de los autores pioneros en el área, hacen
una diferencia entre lo que llaman aprendizaje de un solo ciclo
(“single loop learning”) y aprendizaje de ciclo doble (“double loop
learning”). El primero hace referencia a cambios y correctivos que
hacen los trabajadores, con base en las premisas existentes en la
organización. El segundo, a cambios que implican establecer nuevas
premisas en la organización para superar las actuales.
Años después y en la misma dirección, McGill, Slocum y Lei (1992)
hablan de aprendizaje adaptativo y generativo. El aprendizaje
adaptativo hace referencia a cambios, para facilitar el ajuste de la
organización al entorno. Por ejemplo, utilizar know-how para
resolver un problema específico, con base en las premisas
existentes, que permita continuar con el normal funcionamiento de la
entidad. El aprendizaje generativo tiene relación con la
transformación del entorno, mediante cambios radicales de
estructura, estrategia y sistemas organizacionales. Mientras que el
aprendizaje adaptativo busca la acomodación al entorno, el
generativo busca transformar el entorno. El aprendizaje adaptativo
corresponde al de un solo ciclo y el generativo al de ciclo doble.
En uno y otro caso, la organización aprende en su interacción con el
entorno.
Tanto en la aproximación de Argyris y Schon, como en la de McGill,
Slocum y Lei, el énfasis del aprendizaje está en el cambio. No hay
aprendizaje sin cambio. Este enfoque está desdibujado en los
programas de capacitación tradicional, donde el énfasis está en
enseñar y cómo enseñar y no en para qué sirve lo enseñado y lo que
es más importante, si se presentó aprendizaje como resultado de la
enseñanza. Es decir, qué cambios en el entorno real laboral se
facilitaron con la capacitación.
Las evaluaciones de las capacitaciones, cuando las hay, se limitan a
temas como: cumplimiento de expectativas, cumplimiento de objetivos,
claridad de las presentaciones, adecuación de la metodología y
logística. Pocas veces a establecer si la capacitación es o no
aplicable al trabajo, más allá de un si o no. Adicionalmente, rara
vez se proponen planes de acción para generar cambios adaptativos o
generativos del entorno laboral. Es decir, el énfasis está en
capacitación y no en aprendizaje organizacional.
Una organización que aprende, como lo plantea Marquardt (1996), “es
una organización que aprende colectivamente y se transforma
continuamente, para recoger, gestionar y utilizar mejor el
conocimiento, para el éxito de la empresa”. O en palabras de
Aramburu (2000), “el aprendizaje de la organización está asociado,
tanto al cambio del comportamiento organizativo, como a la creación
de una base de conocimiento que lo soporte”.
La capacitación no garantiza el aprendizaje organizacional, en
especial cuando es masiva y descontextualizada. Es como jugar al
tiro al blanco con los ojos cerrados.
El aprendizaje organizacional puede ser posible a través de la
capacitación, sólo sí existe un ejercicio disciplinado sobre el
alcance de los contenidos en relación con procesos de cambio. Por
otra parte, la capacitación tradicional, no es ni la única ni la
mejor estrategia de aprendizaje organizacional.
Hoy es posible aprender dentro de la empresa o entidad, si existe la
cultura del compartir, entendida como el intercambio de información
y conocimiento. Desafortunadamente, aunque para unos compartir es
una oportunidad de desarrollo, para otros es un riesgo asociado con
la pérdida de poder (Castañeda, 2002).
Para convertir el conocimiento personal en organizacional, como lo
plantean Nonaka y Takeuchi (1999), es necesario que exista un
ambiente que facilite el diálogo, la discusión, la observación, la
imitación, la práctica y la experimentación.
Este ambiente debe ser promovido desde la alta gerencia y no sólo
con palabras y folletos, sino con comportamientos que se conviertan
en modelo para todos. Es muy probable que si la alta gerencia
utiliza el diálogo como estrategia permanente de aprendizaje, este
ejemplo sea seguido por otros.
La crisis actual, caracterizada por recursos disminuidos, es una
oportunidad para promover ambientes de aprendizaje, que a la luz de
una misión corporativa, faciliten personas interactuantes e
interdependientes, dispuestas a compartir conocimiento, observar e
imitar buenas prácticas, recibir y dar retroalimentación, de tal
forma que aprendizajes individuales se conviertan en aprendizajes
colectivos. Ambientes en donde el diálogo sea herramienta para la
creación de conocimiento, que agregue valor a las organizaciones.
Referencias
Aramburu, N. (2000). Un estudio del Aprendizaje Organizativo desde
la Perspectiva del Cambio.
Universidad de Deusto.
Argyris, C., Schon, S. (1978). Organizational Learning: A theory in
Action Perspective.
Addison-Wesley.
Castañeda, D. (2002). Variables del Capital Humano Asociadas a la
Gestión del Conocimiento: El Papel de la Percepción. Asociación
Internacional Para la Gestión del Conocimiento, Artículos Marzo.
Hedberg, B. (1981).
How
Organizations Learn and Unlearn. Handbook of Organizational Design.
Oxford University Press.
Marquardt, M. (1996). Building the learning organization. Mc Graw
Hill.
McGill, M., Slocum, J., Lei, D (1992). Management Practices in
Learning Organizations. Organizational Dynamics, Vol 21, Summer, pp.
5-17.
Nonaka, I.,
Takeuchi, H. (1999). La Organización Creadora de Conocimiento.
Oxford University Press.
Senge, P. (1992). La Quinta Disciplina. Granica.
*1 Delio Ignacio Castañeda Zapata es Psicólogo de la
Universidad Católica de Colombia, con máster en Educación de la
Universidad de Manchester Inglaterra. Actualmente es Profesor de las
Universidades Konrad Lorenz, Católica, Rosario y Consultor
Organizacional."
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