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Las
empresas familiares son aquellas en las que la propiedad
del capital y el gerenciamiento están en manos de una o
más personas que pertenecen a una o varias familias. En
la Argentina, hace una década, las empresas familiares
representaban más del 30 % del PBI y el 76% de unidades
productivas. En el día de hoy las empresas familiares
generan el 68% de los puestos de trabajo.
Así como
son de importantes en nuestra economía son de complejas
en su funcionamiento.
El
momento en que con más intensidad se manifiesta esta
complejidad es en el proceso de la toma de decisiones.
¿Cuáles
son las decisiones más complicadas o conflictivas?
Resolver
quién está más capacitado para cada tarea, cómo se
cubren los puestos jerárquicos (se sigue la cronología
familiar, dirige el mayor de los hermanos), cuándo se
invierte en modernizar la tecnología (muchas veces el
criterio es el gusto personal), establecer retiros y
remuneraciones (no se toman los valores de mercado,
cuando un hijo se casa o tiene a su vez su propio hijo,
pasa a retirar o a ganar más), establecer el tan temido
tema de la sucesión ("de eso no se habla").
La
familia es nuestro primer grupo humano, es en el que más
intensamente se juegan los afectos y las pasiones. En
las empresas familiares aparecen con más frecuencia e
intensidad que en otras problemas personales; muchas
dificultades aparecen cuando las necesidades de la
familia son prioritarias en relación a las necesidades
del negocio.
Habitualmente se tiene la idea que se negocia solamente
con los de afuera, proveedores, clientes, competidores,
etc., así se pierde una herramienta muy noble para
resolver conflictos. En las empresas de familia la
mayoría de los conflictos se resuelve con la imposición
de la idea, con la renuncia o expulsión de la familia de
aquél que es definido como "traidor", con el
fallecimiento de alguno, el divorcio de otro, o la venta
de la propia parte al otro u otros. Una solución más
reciente es la venta a un grupo inversor. Cualquiera de
estas soluciones implican una pérdida grande, mucho
dolor, acompañado la mayoría de las veces, de una
pérdida de la competitividad de la empresa.
Contar
con instancias de conversación de los temas de gestión,
sean conflictivos o no, aumenta notablemente la
capacidad de sus miembros para resolverlos y les permite
disponer de su energía creadora para el desarrollo y
crecimiento de las dos instituciones: la familia y la
empresa. |