NOVEDADES BIBLIOGRAFICAS

Revista Viva - Domingo 9 de Noviembre de 2003

Tema libre / Gregorio Kilmovsky El aprendizaje de la ética

El notable epistemólogo argentino se ocupa en estas líneas de analizar los porqués del creciente interés por los dilemas morales en la sociedad moderna y de su imprescindible atención en todos los ámbitos.

En sus últimos años de vida, Einstein hizo una notable recomendación: "Todo hombre, tanto al levantarse como al acostarse, debe formularse la siguiente pregunta: ¿para qué hago lo que hago?"

Einstein era pacifista, y estaba dolido por el uso que se había hecho de la ciencia moderna al inventar y arrojar sobre Hiroshima y Nagasaki la bomba atómica. El pensaba que los científicos e investigadores no debían poner sus conocimientos al servicio de la violencia y la destrucción. Más aún, organizó junto al importantísimo filósofo inglés Bertrand Russell la Asociación Mundial para la Responsabilidad Social del Hombre de Ciencia, que se encargaba de conseguir un nuevo empleo adecuado para que quienes trabajaban para crear y producir armas u otros instrumentos de violencia pudieran dejar su negativa actividad.

Dada la situación política imperante en el planeta en aquel entonces, esa opinión puede aún hoy ser motivo de controversias. Pero tomando el consejo de Einstein desde un ángulo humanístico general, puede considerarse como un pensamiento profundo y acertado. Pues muchas de nuestras tareas y actividades implican aspectos éticos en los que, generalmente sin que nos demos cuenta, asumimos responsabilidades respecto de nuestros semejantes.

El médico, por ejemplo, cada vez que toma una decisión de carácter terapéutico en relación con un paciente, ejerce una acción que puede afectar el sufrimiento del paciente y hasta tener consecuencias fatales para la vida de éste.

El empresario que de pronto deja en la calle (y a veces en la miseria) a alguno de sus empleados, también está asumiendo una responsabilidad ética, en la que se ha hecho una elección entre problemas para individuos o problemas para la empresa.

Ni hablar por cierto de las implicaciones éticas de carácter social que involucra el comportamiento de un funcionario.

Para considerar sólo un aspecto parcial de esta cuestión, vale la pena tener en cuenta cómo en el ambiente de los profesionales esta temática se va haciendo cada vez más importante. En la década del sesenta del siglo pasado apareció una nueva disciplina, la ética médica, que pronto se transformó en asignatura en las carreras de grado de las facultades de Medicina. Este fenómeno se está produciendo también en nuestro medio.

Algunas universidades incluyen ya ética médica como materia obligatoria. Esto quiere decir que se va pensando cada vez con mayor claridad que el profesional no debe limitarse a la erudición acerca de aspectos científicos y técnicos, sino también a la toma de conciencia acerca de los problemas éticos (que en medicina son numerosos y de enorme dimensión, como es el caso de la eutanasia, del tratamiento de las enfermedades terminales, del funcionamiento de los hospitales, del funcionamiento de las empresas de medicina preventiva, etcétera).

Es interesante advertir que esto ocurre también en otras profesiones y casas de estudio. Hay facultades de Ciencias Económicas que ya tienen sus cátedras de ética aplicada. También en algunas facultades de Ingeniería existen cursos de ética, a veces como asignaturas libres y de posgrado. Todo esto muestra cómo la necesidad de un examen y discusión de esta problemática se va haciendo cada vez más consciente y urgente.

No sólo en estos ámbitos se da este fenómeno. La población en general se ve más y más preocupada por el tema ético.

Cuestiones como lo apropiado del sistema judicial o la de los derechos humanos inquietan a gran parte de la población y a los medios de comunicación de masa. La cosa ha llegado al punto de defender el derecho de los animales, algo motivado por el tratamiento cruel que se da al ganado en ciertos sistemas de explotación, como en aquellos en que se lo tiene constantemente encerrado en un pequeño compartimiento para que engorde y proporcione o se transforme en alimento.

Nuestro sistema educativo tiene, sin duda, una grave falla. Para que los alumnos tengan una completa noción de cómo es el mundo en que vivirán y de sus obligaciones para con él, es necesario que haya cursos de ética en que los estudiantes puedan aprender y discutir problemas éticos.

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