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LAS COSAS DEL PODER Y LA AUTORIDAD,
por Dr. Eduardo Press *.
Según cuenta una vieja historia, un noble de la antigua China
preguntó a su médico, que pertenecía a una familia de sanadores,
cuál de ellos era el mejor en el arte de curar.
El médico, cuya reputación era tal que su nombre llegó a
convertirse en sinónimo de "ciencia medica" en China, respondió: "Mi
hermano mayor puede ver el espíritu de la enfermedad y eliminarlo
antes de que cobre forma, de manera que su reputación no alcanza más
allá de la puerta de la casa.
"El segundo de mis hermanos cura la enfermedad cuando ya es
extremadamente grave, así que su nombre no es conocido más allá del
vecindario.
"En cuanto a mí, perforo venas, receto pociones, y hago masajes
de piel, de manera que, de vez en cuando, mi nombre llega a oídos de
los nobles".
Este es un relato que capta con belleza la esencia de la relación
entre el arte de la curación y el arte de "ejercer la autoridad";
posiblemente ejercer la autoridad y curar sean mundos aparte, pero
tienen algún paralelo: reconocer como cuenta la historia que cuanto
menos menos se note el accionar de alguien, tanto mejor; si un jefe,
gerente, presidente, supervisor, etc. es muy "aparatoso" en el
cometido de su función, si se hace notar cuando está mandando, algo
en la organización no está funcionando adecuadamente.
Si un jefe, gerente, presidente,
supervisor, etc. es muy "aparatoso" en el cometido de su función,
si se
hace notar cuando está mandando, algo en la organización no está
funcionando adecuadamente
Introducción
Algunos definen poder como la capacidad para hacer lo que uno
quiere. A partir de que el hombre es un ser social, hacer lo que uno
quiere, a menudo, involucra a otras personas.
El diccionario define autoridad como el poder que tiene una
persona sobre otra que le está subordinada; como el del padre sobre
los hijos, el del tutor sobre el pupilo, el del superior sobre los
inferiores. Es así como los conceptos de poder y autoridad están
entremezclados y ligados.
El hecho de pertenecer a una empresa, cualquiera sea la posición
que uno ocupe, significa que renunciamos a algún control sobre
nuestro trabajo.
Esta sencilla premisa no es reconocida y aceptada de igual forma
por todos.
En el contexto del management empresario vamos a desarrollar
algunos conceptos vinculados al poder y sus trampas, y algunos
conceptos sobre el ejercicio de la autoridad.
¿ Quién tiene el poder ?
Gregory Bateson, antropólogo americano fallecido hace unos
cuantos años, decía que el poder era una situación relacional.
Alguien tiene poder si hay otro que lo otorga. Entonces ¿ quién
tiene el poder ? "El mismísimo Goebbels, relata Bateson, creyó que
podía controlar y dominar a la opinión pública en Alemania por medio
de un vasto sistema de comunicaciones. Pero, de hecho, el aspirante
a controlador tendría que tener siempre sus espías en la calle
para...
El hecho de pertenecer a una empresa,
cualquiera sea la posición que uno ocupe, significa que renunciamos
a algún control sobre nuestro trabajo
Que le dijeran qué es lo que la gente dice acerca de su
propaganda. Por consiguiente, continúa, no se puede tener un simple
control unilateral del poder ". Goebbels, todopoderoso, se dio
cuenta que no podía hacerlo solo, necesitaba conocer la opinión de
aquellos destinatarios de sus decisiones (opinión pública alemana)
para tomar sus decisiones.
El poder
Según M. Grondona, etimológicamente poder proviene de una voz
indoeuropea, poti, que quiere decir "jefe de un grupo". Poti alude a
los jefes de familia o de clan que deambulaban en los tiempos de las
cavernas. Entonces lo primero que hubo fue el mando absoluto del
"jefe". De él nació incluso el genérico sentido de "poder" en cuanto
capacidad para hacer algo en cualquier otro terreno. Pareciera ser
que lo primero que hubo fue ordenar y obedecer. Primero el jefe de
familia, luego el rey, un todopoderoso, a él y solo a él le
pertenecía el secreto de sus decisiones. Nadie podía preguntar por
qué. El jefe guardaba para sí las razones de lo que ordenaba.
En muchos seminarios con ejecutivos de empresas, profesionales, y
cursos universitarios de posgrado, he desarrollado un ejercicio que
se hace en grupos de tres personas, A, B, y C. Lo anuncio como un
ejercicio para negociar en condiciones desiguales de poder. Deben
negociar entre sí, sobre cantidad de puntos, cuantos le corresponden
a cada uno, siguiendo pautas indicadas en las reglas del ejercicio.
En el desarrollo pueden llegar a un acuerdo, los tres (A+B+C), dos
(A+B, B+C, A+C), o no llegar a ningún acuerdo. Las reglas establecen
una aparente superioridad del rol de A y una aparente debilidad del
rol de C, reservando para el rol de B un lugar más neutro.
Habitualmente los resultados finales son muy distintos en los
distintos grupos. Cuanto mas grupos participan más se percibe la
variedad de resultados. Los resultados más comunes son: a) A y B
excluyen a C, b) A y B incluyen a C, pero le dan migajas, c) Algún
tipo de solución equitativa tipo 40 %, 33% y 27%. Este ejercicio es
muy interesante para revisar las creencias sobre el poder y las
trampas del poder.
Para el "todopoderoso" A, la trampa es creer que puede controlar
la situación sin ayuda de nadie, que no necesita tener en cuenta a
los más débiles para establecer alianzas; el que se cree más fuerte
se tienta a imponer su voluntad y a cometer abusos.
Para el "sin poder" C, la trampa es creer que debe estar
agradecido por cualquier limosna que le tiren, no reconocer que
puede aumentar su poder haciendo alianzas con otros; el que se cree
más débil se tienta a ofenderse, resistirse, o exponerse a ser
abusado..
El ejercicio relatado mas arriba es muy interesante en este
sentido, cuando uno analiza los diferentes resultados, algunos A y C
cumplen con sus expectativas, mucho para A, poco para C. Otros se
desconciertan cuando ven los resultados de otros grupos, en los
cuales A resignó varios de sus puntos y C consigue muchos más que
los otros C. Con las mismas condiciones iniciales, las distintas
creencias sobre los propios recursos (poder) y, distintas actitudes
hacia las alianzas deriva en diferentes resultados finales.
Para el "todopoderoso" la trampa es
creer que puede controlar la situación sin ayuda de
nadie.
Para el "sin poder" la trampa es no
reconocer que pueden aumentar su poder haciendo alianzas con
otros.
Muchas veces se confunde el concepto de poder, con uso de la
fuerza. Si a una audiencia se le pide que dé un gesto simbólico de
poder, muchos mostrarán sus puños, en forma amenazante o
injuriosa.
Fuerza es tomada como un concepto de dominación; hay cierta
tendencia de identificar el poder con la capacidad de victoria, es
decir, ejercerlo sobre otra persona u organización.
Estas confusiones y tendencias se hacen notorias en los abusos
del poder, entendiendo abuso como el usar mal, excesiva, injusta,
impropia e indebidamente alguna cosa (Dicc. Encicl. Salvat).
Los abusos de poder del tipo: - porque sí !, - se hace así por
que lo digo yo ! , - yo soy el jefe y basta ! , - no me van ustedes
a enseñar a mí como se hace ! , -si no le gusta ya sabe lo que tiene
que hacer ! , - cumpla sus órdenes y basta ! , no son buenos para
ninguno de los que participan en la situación.
La sombra agazapada del poti
permanece en las relaciones donde hay una autoridad.
La "víctima" del abuso puede obedecer, pero lo hará con enojo y
no va reconocer la legitimidad de la autoridad, reaccionará con
hostilidad, bajará su autoestima, disminuirá su rendimiento, estará
más expuesto a errores y accidentes, etc.
El que manda de ésta forma, también es una "víctima" de la misma
situación, porque ve en los demás riesgos y peligros, insuficiencias
y defectos, tampoco es confiable para sus subordinados, pierde el
contacto con ellos, por lo tanto pierde la posibilidad de estar al
tanto de lo que sucede.
Cuando en una empresa el liderazgo y las normas son rígidas,
fijas e inmutables, la comunicación es indirecta, vaga, e insincera.
Esta es una manera infalible de crear una organización
problemática.
Si, en cambio, el liderazgo y las normas son flexibles,
apropiadas y sujetas a cambios, la comunicación es directa, clara,
específica y sincera. Si bien no hay garantías, así existen más
probabilidades de generar una organización vital, que apoya y nutre
a sus miembros.
La autoridad
Si bien hay personas que parecieran nacidas para ser líderes,
para ejercer autoridad, lo cierto es que la mayoría de las personas
que ocupan posiciones de liderazgo, ya sea en naciones, grandes y
pequeñas organizaciones, empresas, etc. lo hacen a través de una
exigente y disciplinada preparación. Hay algunos recorridos para
llegar a liderar. Es necesario que alguien quiera hacerlo, eso hace
a la motivación del líder; luego es necesario que crea que puede
hacerlo, esto está vinculado con la autoestima; seguidamente es
bueno saberse líder, reconocerse como tal, hace a la identidad; y
finalmente todo esto es posible si uno sabe hacerlo, es decir si hay
capacitación.
Síntesis
El arte de conducir, de liderar, de ejercer autoridad, están
basados en el conocimiento, en la experiencia, en la capacidad para
hacer participar a los otros, en la confianza propia y de los otros,
en la motivación para hacerlo, en la capacitación, más que en el uso
de la fuerza, la amenaza, el creerse el dueño de la verdad, el único
poseedor del conocimiento y el conocedor de todas las
respuestas.
Esto me recuerda una historia...
Había una vez un hombre que daba una clase a los padres sobre
cómo ser padres. La tituló "Diez mandamientos para padres" y los
padres, inseguros en sus aptitudes, venían de todas partes para
asistir a su clase y aprender cómo ser mejores padres. En aquel
entonces, ese hombre no estaba casado ni tenía hijos. Un día conoció
a la mujer de sus sueños y se casó. Con el tiempo tuvieron un hijo.
Entonces cambió el título de su clase, "Cinco sugerencias para
padres". Con el tiempo fueron bendecidos con otro hijo. Y entonces
le puso un nuevo nombre a la clase, "Tres pistas provisionales para
padres".
Cuando nació su tercer hijo, dejó de dar la clase.
* Director de Eduardo Press Consultores, Psicología
Organizacional, Resolución de Conflictos, Negociación,
Comunicación.
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