NOVEDADES BIBLIOGRAFICAS

Investigación de la Universidad Austral

 

Los ejecutivos trabajan 50 horas semanales y dedican 16 a la familia

 

A pesar de que buscan conciliar ambos mundos, creen que trabajar menos los afectaría

 

  

¿Cómo conciliar la familia con el trabajo? ¿Cómo dedicarse a los hijos sin perder rentabilidad? Estas son algunas de las muchas preguntas que cada día retumban en la cabeza de los principales ejecutivos del país. Para establecer un diagnóstico y trazar algunas líneas que permitan compatibilizar ambos mundos, el Centro de Investigación Conciliación Familia y Empresa (ConFyE) del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral, realizó una investigación que presentó ayer.


Los números suenan contradictorios. A pesar de que el 71 por ciento de los consultados reconoció que la familia es su principal fuente de satisfacción personal, los ejecutivos sólo destinan un promedio de 15,9 horas semanales para atender los asuntos familiares. Sin embargo, ocupan 49,2 horas semanales para el trabajo. Y además hacen "horas extras": el 54% reconoce que sigue pensando en su trabajo fuera del horario laboral.

Y, aunque la principal motivación es asegurar el sustento económico, en casi todos los casos el concepto de éxito radica en el desarrollo personal, antes que en la jerarquía en el trabajo, la rapidez con la que se la alcanza u otros factores de bienestar monetario. "La familia en nuestro país es altamente valorada por los ejecutivos", destacó la profesora del IAE e investigadora del ConFyE, Paola Delbosco.


El estudio analiza hábitos, valores y prioridades a la hora de buscar un equilibrio entre la vida personal y laboral. Alcanzó a 182 directivos y gerentes de empresas y se realizó entre noviembre de 2005 y enero pasado. El 72% fueron hombres. El 38% reside en la Capital, el 46% en el Gran Buenos Aires y el 16% en el interior. El 41% tiene entre 41 y 50 años y el 80% es casado.


La inquietud de los ejecutivos sobre las dificultades para conciliar los ámbitos laboral y familiar impulsó en el IAE la generación de este proyecto. Desde 2004 trabajan en esta dirección. Su finalidad es estudiar y promover las mejores prácticas de conciliación en las empresas y en los ejecutivos de América latina.


"Hace unos años que el criterio de equilibrar ambas cuestiones está tomando importancia. No hay recetas ni fórmulas mágicas sino criterios generales aunque el único capaz de resolver el conflicto es el propio ejecutivo", consideró el profesor de Finanzas del IAE e investigador del ConFyE, Guillermo Fraile.


La encuesta comprobó un alto nivel de demanda laboral (así lo percibe el 80% de los consultados), mientras que el de demanda familiar es comparativamente bajo (tan sólo el 15% expresa que "tiene demasiadas responsabilidades familiares"). Según el estudio, el 56% indicó que tiene que trabajar arduamente y el 48% considera que trabaja más horas de las que debería. El 92% está satisfecho con su carrera.


Demandas disímiles

Los ejecutivos revelaron que la fuerte demanda en el trabajo provoca un alejamiento de la realidad familiar, que es menos demandante y evita reclamos. "Las empresas exigen inmediata dedicación. En cambio la familia parece tener exigencias a largo plazo, postergables en el momento", agregó Fraile. Quizá los errores por haber estado ausente aparezcan años más tarde.


Las presiones familiares son suaves. Sólo el 29% señala que su familia le pide que comparta más tiempo con ellos. Un punto destacable: las demandas se canalizan por medio del cónyuge, más que por los hijos.


Más allá de vivir este conflicto desde su individualidad, el 87% de los ejecutivos se considera satisfecho con su vida y el 67% está conforme con la dedicación a su actividad laboral.

En tanto, el 56% contestó que la principal motivación por la que trabaja es asegurar el sustento económico y alcanzar una base que le permita vivir tranquilo. Una de las barreras para cambiar radica en que el 48% de los encuestados cree que disminuir la actividad laboral tendría un efecto negativo en su situación económica y el 41% piensa que pondría en peligro su crecimiento en la empresa.

 

¿Qué papel juega la empresa? El recurso más ofrecido es el "tiempo flexible", es decir, la libertad en el horario de entrada y salida. Los investigadores adelantaron que están trabajando en un estudio para ver cómo aquéllas promueven políticas que ayuden a conciliar estos dos mundos".


Como conclusión del sondeo, se puede decir que el ejecutivo es fuertemente exigido en su trabajo, que le demanda tiempo y dedicación. La compensación económica aparentemente justifica la prolongada ausencia respecto de la vida familiar, pero es la familia la que amortigua las exigencias laborales. Por eso, la mayoría quiere compatibilizar ambos universos.


Por Cynthia Palacios

De la Redacción de LA NACION

22 de junio de 2006

 

Consejos útiles

§     Los investigadores aconsejan que hay que formarse para la vida familiar, así como para la profesión; que hay que aprender a decir que no y conocer los propios límites. También, saber concentrarse de lleno en la tarea que se realiza y trabajar por ser coherente entre lo que se dice, se hace y se piensa. También saber explicar a la familia el porqué de las demandas laborales genuinas y tener bien clara la escala de valores personales y familiares. Pero básicamente, entender que la conciliación entre ambos mundos, el laboral y el familiar, son iniciativa exclusiva de la persona.

 

 

 

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