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El difícil arte de la coordinación
Las corporaciones son muy complejas. Miles de
empleados, cientos de productos, decenas de unidades de negocios. ¿Cómo
lograr que todos colaboren en la ejecución de la estrategia global?
Especial de MATERIABIZ para Clarín.com
conexiones@claringlobal.com.ar
La "sinergia" es
un término usual en la vida corporativa de nuestro tiempo. En un ambiente
ultra-competitivo el aumento de la eficiencia y la reducción de costos son
elementos centrales para lograr ventajas competitivas. Sin embargo, advierten
los profesores Robert Kaplan
y David Norton en un reciente artículo de la Escuela de Negocios de
Harvard, muchas empresas con ambiciosos planes
para crear sinergias acaban fracasando en su implementación.
Imagine que, dentro de la estrategia global, la empresa se propone expandir
las ventas de computadoras en el mercado asiático. La dirigencia ha
elaborado un complejo esquema de recursos compartidos entre las distintas
unidades, el uso común de centros de venta y distribución entre las áreas
de laptops y computadoras de escritorio y hasta
la realización campañas publicitarias conjuntas. Sin embargo, en la
implementación surgen imprevistos que acaban arruinando un plan que parecía
perfecto.
Precisamente, señala el artículo de Harvard, para
resolver estas situaciones es fundamental contar con una estrategia que
considere al alineamiento, no como una cuestión estática sino como un proceso
implementado por un departamento especial denominado Office of Strategy Management (OSM). Esta oficina tiene la difícil tarea
de coordinar los altos lineamientos estratégicos emanados del directorio
con el desempeño y objetivos específicos de las distintas unidades de
negocios. De este modo, pueden coordinarse las interacciones entre
distintas unidades para que las sinergias planeadas se concreten
efectivamente. ¿Cómo lograrlo?
En primer lugar, la alta dirigencia debe definir una estrategia general. Luego,
estos lineamientos deben llegar a la
OSM que se ocupará de filtrar las órdenes específicas a
cada unidad de negocios. Al centralizar toda la información, la OSM podrá dictar órdenes a
los distintos departamentos para lograr una máxima coordinación. En otras
palabras, la OSM
debe oficiar de nexo entre unidades de negocios y alta dirigencia,
fomentando una comunicación fluida y efectiva para que la estrategia global
pueda ajustarse a medida que varía el contexto que enfrentan las distintas
unidades.
Sin embargo, advierte el estudio de Harvard, esto
no es suficiente. Un alineamiento completo también debe incluir una
decidida política de recursos humanos. Hasta la mejor estrategia de
coordinación sólo dará resultados mediocres si no existe un fuerte incentivo
para que los empleados conozcan la estrategia global y ayuden a
implementarla dentro de sus respectivas unidades de negocios. Comunicación,
y motivación son claves para un alineamiento exitoso.
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