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MIE 09.08.2006
TENDENCIAS: ENCUESTA REALIZADA EN 200 EMPRESAS DE PRIMERA LINEA
Dos de cada tres trabajadores
atribuyen su estrés a que se llevan mal con sus jefes
La "mala onda" en el
lugar de trabajo también afecta a 4 de cada 10 empleados. Y sólo el 10%
dice que sufre trastornos por las horas trabajadas.
Que la mitad de los trabajadores sufran estrés no es
un dato que destaque por lo novedoso. Es más, el sentido común —y
hasta la experiencia diaria— podrían arriesgar que el porcentaje, en
Argentina, es mucho mayor. Pero que el 65% de los empleados ubique el
origen de su malestar en la relación con sus superiores sorprende hasta
los expertos en recursos humanos: según una encuesta privada, dos
tercios de los empleados de importantes compañías del país aseguran que
tienen estrés porque se llevan mal con su jefe.
Así lo revela una encuesta realizada por la consultora Dale Carnegie a 200 gerentes de Recursos Humanos de
medianas y grandes empresas, que arrojó que la mitad de los trabajadores
sufren estrés, y que el 65% le echa la culpa de esa situación a la relación
con su superior. Amparados en el anonimato, fueron los mismos directivos
los que confesaron la dimensión del problema, algo que asombra
todavía más.
"Muchos reconocen que la gente en la empresa está mal porque la
relación entre superiores y subordinados es conflictiva, porque el
clima laboral es malo. Dicen que la mayoría de los jefes se excusa en que
tampoco a ellos les bajan con claridad los objetivos corporativos y
aseguran que los presionan sin darles demasiada información, algo que
terminan replicando hacia abajo", explica Daniela De León, directora
de la consultora.
Según surge de la encuesta, los directivos reconocen
que sus empresas sufren de varios males: "El problema más frecuente
está en la comunicación. Los empleados cuestionan cómo se dicen las
cosas y también la falta de información sobre el proyecto a seguir. Dicen
que los jefes no plantean claramente cuál es el plan de desarrollo
personal y corporativo ni bajan claramente los objetivos. Sienten que
no tienen reconocimiento, que les marcan los errores pero jamás los logros,
que no compensan su esfuerzo. Hay muchos problemas en el vínculo
jefe/subordinado que predisponen mal a los empleados y que potencian
el mal clima", cuenta De León.
"La relación jefe/subordinado es un punto de tensión clásico, y por
eso la mayoría de las empresas trabajan en mejorar esa relación", dice
la especialista en RRHH Martha Alles. "Es
importante optimizar las habilidades de los jefes para que ese vínculo
fluya mejor, y también trabajar con los empleados, para que abandonen
cierta cosa infantil y dejen de esperar que el superior les indique todo lo
que deben hacer. Como en toda relación, las responsabilidades suelen estar
en las dos partes".
La encuesta arroja también otras fuentes importantes de estrés. "A la
gente (25%) le molesta la presión sin sentido: el malestar crece
cuando se exigen esfuerzos que nadie reconoce", sigue De León. Y sólo
el 10% adjudica su estrés a la cantidad de horas de trabajo.
Además, la "mala onda que hay en la oficina" es motivo de estrés
para el 37% de los consultados.
Es que, según los expertos, entre quienes cobran un salario que resuelve
los gastos del mes, ni el sueldo ni el horario suelen liderar el ranking de
responsables del malestar y la frustración en el trabajo. "Lo que más
le pesa a la gente es el maltrato, la falta de objetivos claros, el no
poder planificar una carrera y crecer, el no tener desarrollar un sentido
de pertenencia y la falta de reconocimiento y motivación", dice Alles.
El relevamiento alumbra a su vez que la mitad de
los directivos cree que la gente se sentiría mejor y rendiría más si
"mejoraran las relaciones interpersonales con los jefes". Y el
20% considera que los empleados sufrirían menos estrés si "se
sintieran más mimados por la empresa".
Otra de las cuestiones que aparecen en las encuestas de clima es una creciente
demanda de calidad de vida. Los profesionales jóvenes, dicen, no están
dispuestos a postergar todo en pos de un futuro que se les presenta
incierto y con demasiados costos personales y familiares. "Las
encuestas de clima dan mal. Los directivos piden diagnósticos de
necesidades, promueven la capacitación, tratan de ganar la adhesión de los
empleados al proyecto corporativo —dice De León—. No es fácil,
son cambios que llevan tiempo, pero los resultados son excelentes, y no los
recauda sólo el trabajador: la que más gana es la empresa".
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