NOVEDADES BIBLIOGRAFICAS

                           Entre la espada y la pared

 

Los gerentes deben mostrar logros a toda costa; las empresas no permiten lo contrario.  Pero esos esfuerzos, difíciles de sostener,  comprometen la salud y el funcionamiento empresarial

 

 

Muchos ejecutivos cambian de trabajo para evitar o disimular un despido inminente

 

         Como es bien sabido, existe una tendencia a ubicar a gente relativamente joven en posiciones gerenciales de áreas funcionales, que destacan no tanto por su experiencia sino por sus competencias personales. Sin embargo, las gerencias generales parecen ser más privativas de quienes han permanecido en una misma compañía, demostrando lealtad y compromiso durante muchos años.

         Sobre estos gerentes generales recae el mayor peso de la organización y, si bien muchos tienden a trabajar en equipo, la soledad del cargo se impone y el desempeño se ve afectado.

 

Sobre la corta vida del gerente

 

         Un estudio de DBM, empresa de reubicación de personal ejecutivo, reveló que la mayoría de los gerentes generales tuvieron que desempeñarse veinte años dentro de una misma organización para llegar a ese cargo. No obstante ese esfuerzo, fueron pocos los que lograron mantenerse en la posición por más de tres o cuatro años.

         El estudio incluyó a 481 empresas públicas y privadas de 25 países; y especifica: el 51% de los gerentes generales logró mantenerse en el cargo menos de tres años, el 64% menos de cuatro, y el 72% menos de cinco, período en el que la mayoría de esos ejecutivos ni siquiera alcanza a terminar los proyectos que se propuso a la hora de asumir.

         Los analistas sostienen que el tiempo para adaptarse a una nueva posición de alta responsabilidad es de prácticamente un año o más, y para lograr cambios de conducción arraigados en la cultura de la empresa, no menos de cuatro. Todo indica que las empresas no esperan estos tiempos de acomodación, compenetración y asentamiento que en general se requiere, por las exigencias de la coyuntura económica que requiere resultados en menores plazos.

         Esto da lugar a sobreexigencias importantes sobre los ejecutivos, quienes tienen que agudizar sus estrategias para dar respuestas casi imposibles, en intentos por sortear las adversas condiciones económicas que enfrentan las compañías.

         El estudio detectó que aumentaron las renuncias y jubilaciones debido a un creciente y preocupante descontento de los gerentes generales frente a “la espada y la pared” que les imponen los directivos o casas matrices. Detrás de estas crecientes renuncias, se esconde una realidad poco reconocida: el ejecutivo cuestionado renuncia para evitar y disimular un despido inminente.

 

La soledad del poder

 

         En el momento de mostrar balances, sólo los números hablan. El ejecutivo calla su frustración, su necesidad de compartir inquietudes, los problemas que se le escapan de control.

         “La soledad del poder, dijo un ejecutivo en consulta, es mi falta de sinceramiento de la crisis al presentar el presupuesto futuro o al no declarar las previsiones de pérdidas requeridas para no afectar los resultados del año en curso”.

         Ese tipo de acciones lo único que genera es acumulación de las pérdidas que se han ocultado en diferentes ejercicios, y una posición incómoda para el propio gerente, que se miente la esperanza de mejorar los balances futuros en una economía cada vez más incierta.

         La falta de diálogo con las Casas Matrices y la relación con colaboradores a quienes se les solicita “lo imposible”, da lugar a climas de trabajo tensos y que atentan contra la salud de todos los integrantes.

         Quizás es por ello que, precisamente cuando la economía es recesiva y se exige más a la gente, se necesita hacer énfasis en el valor de los equipos de trabajo, en mejorar la calidad de las relaciones interpersonales y en hacer una distribución de las responsabilidades.

         Al respecto, el Dr. Eduardo Press, consultor internacional, que dedica gran parte de su tiempo a tratar estos problemas con los ejecutivos en las organizaciones, señala: “Desde el punto de vista terapéutico, cuando la soledad del gerente se transforma en síntomas, la herramienta de gestión es conversar. “Conversar” proviene del latín y significa “vivir con alguien”; si se carece de esa posibilidad, nos falta una parte importante para la supervivencia. La experiencia --- nos enseña que el número uno, el que dirige a todos, es el único que no tiene pares y por lo tanto, es quien más dificultades tiene de desarrollar relaciones de confianza en ámbitos laborales.

         Y agrega: “Nuestra sociedad es deficitaria en las relaciones sociales, lo que se refleja también en las empresas. La competencia y la supervivencia organizacional hace que el débil --- sea expulsado. Compartir y conversar son consideradas actividades devaluadas. La creencia negativa instalada es que aquel que muestra una necesidad es débil, cuando en realidad las relaciones interpersonales de confianza generan fortaleza y le agrega valor a las organizaciones.”

         Se ve así como se desarrolla el aislamiento, la desconfianza, el bloqueo interno y la productividad intelectual. Cuando el proceso de toma de decisiones queda entorpecido, se pierde la salud organizacional. “Esto se ha visto en un gran número de empresas de mi país, Argentina, y me consta que el fenómeno se repite en otros países, Venezuela inclusive, que cotidianamente sufre la presiones de la economía en crisis”, aclara Press, en cuya consultora desde hace un par de años se reciben un número creciente de consultas por estos motivos.

 

Alteraciones en la salud

 

         Problemas digestivos, --- cardíacos, nerviosismo, insomnio, irritabilidad y desesperanza, deterioro en las relaciones con los demás y pérdida de la autoestima son los síntomas más frecuentes en los directivos de empresas.

         Demoras en el proceso de toma de decisiones, disminución de la iniciativa y una interrupción de los ciclos creativos, se expanden --- al plano organizacional.

         El psicólogo del Hospital Reina Sofía de Córdoba, José Diéguez Sánchez, manifiesta “el estrés es una respuesta de ansiedad psíquica y física que se produce ante exigencias o demandas externas del entorno, es decir, ante las peticiones de alguien, sobre todo cuando no las podemos cumplir. Uno de los síntomas más característicos es el bloqueo mental, que no le permite a la persona afectada, pensar o planificar sus actividades como antes.”

         Según Diéguez, los estudios actuales sobre este problema se centran fundamentalmente en el impacto socioeconómico tan grande que tienen las bajas laborales por esta causa.

         Cuando el individuo tiende a ocultar la difícil situación en la que se encuentra él y la compañía que lidera (ocultamiento que en general se puede sostener durante un tiempo muy limitado), ya se siente desbordado y en general, ha perdido incluso el rumbo de las posibles acciones futuras.

         Es importante que las empresas en crisis sean habilitantes de las inquietudes y problemáticas individuales que se puedan ir presentando, que se fomenten las responsabilidades compartidas y la búsqueda conjunta de soluciones. Lejos de ser inquisidoras y expulsivas, los empresarios y las casas matrices deben respaldar a sus ejecutivos.

         Hay empresas que incluso, conscientes de la importancia del mantenimiento de la salud de los empleados y del funcionamiento de las organizaciones, cubren los honorarios de profesionales de la salud, que atienden las consultas de sus ejecutivos y los orientan sobre las formas de encausar situaciones empresariales comprometidas.

Es un ahorro apreciable de energía, tiempo y hasta dinero para las empresas, llevar al psicólogo organizacional a la empresa, comparado con que cada ejecutivo concurra a “su” psicólogo personal.

         Cabe aclarar que los consultores están más alejados de los factores ansiógenos que afectan a las empresas hoy día, por lo que pueden aportar sus perspectivas con mayor facilidad, y cuentan además, con estudios comparativos de muchas empresas en coyunturas similares, lo que constituye un valor agregado para quienes consultan.

        

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Conceptos relacionados

 

·               A muchas empresas, les resulta difícil cambiar hacia una dinámica de funcionamiento más permisiva, en la que los gerentes puedan plantear sus problemas sin temor a ser cuestionados.

·               Cuando la confianza y el trabajo en equipo es fuerte, las empresas se fortalecen y encuentran mejores alternativas.

·               Si las empresas encuentran dificultades en llegar a un funcionamiento más sano para sus integrantes, deben recurrir a consultores externos que oficien de facilitadores.

·               El encubrimiento de fracasos, cifras distorsionadas o explicaciones falsas sobre los resultados de los balances son bastante comunes en los ejecutivos exigidos.

·               El aislamiento del ejecutivo es una de las principales causas de ese tipo de acciones, comprometiéndose seriamente en su posición.

·               Generar espacios para compartir problemas y soluciones es una de las alternativas más útiles, pero debe ser encausada por conocedores de las dinámicas grupales, por lo menos en el comienzo.

·               Las terapias individuales son con frecuencia, necesarias para que el ejecutivo logre socializar sus problemas, analizar sus síntomas y cuidar mejor de su salud mental y física ante circunstancias adversas.

 

 

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