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El reconocimiento, un
estímulo necesario para el personal
Por Estela Pereyra Baker
En una empresa se
suelen atender los aspectos tecnológicos, de marketing, productividad, entre
otros, pero suele existir una falla: el reconocimiento, un adecuado
estímulo para el personal.
En el enorme y complejo abanico de posibilidades que
abarca una empresa para ser rentable, eficiente y ganar nombre en el
mercado, por lo general la preocupación consiste en mejorar la tecnología,
las finanzas, el marketing, la productividad, etc.., que sin duda son
importantes, pero se suele fallar en una de las más simples, por ejemplo,
el reconocimiento.
Nos queda claro que
para dar una buena imagen, primero debemos sentirnos bien con nosotros
mismos, esto es tan antiguo como la historia, si no, fijémonos cómo nos ven
en el exterior y que nos está pasando en el país; si no nos respetamos
entre nosotros, no podemos pretender que nos respeten afuera.
Traslado este concepto
a la empresa, sucede exactamente lo mismo; mejoremos el clima
organizacional adentro para dar una mejor imagen externa. La falta de
reconocimiento genera disconformidad, resentimientos, rencores y
desmotivación.
Cuando un colaborador se
esfuerza por hacer bien su trabajo, cumple con lo esperado y además hace
esfuerzos extra, necesita que su superior se lo haga notar, con un
comentario, con una nota, con una atención. Esto no significa un aumento de
sueldo, como suelen pensar muchos, ni tampoco representa una amenaza para
su posición.
Casualmente, en las
empresas donde los sueldos son realmente interesantes pero se detectan
fallas en la conducción, y por lo tanto en el reconocimiento, observamos a
los empleados desalentados, faltos de deseos de colaborar, con lo que se
comprueba que si bien el sueldo tiene importancia, no lo es todo.
De esto se desprende
que si la organización comete errores gerenciales en cuanto a su personal,
los problemas que esto acarrea no podrán ser solucionados con una
herramienta fácil, el aumento de sueldo, sino con una mucho más elaborada:
realizando una autoevaluación crítica que toque
distintos puntos para rever, y trabajando en equipo con sus gerentes para
mejorar el clima laboral.
Con la falta de
reconocimiento se logra que el colaborador que tenía entusiasmo, decaiga y
se ponga a la defensiva, cometa errores, se vuelva incrédulo y piense que
es inútil esforzarse porque nadie lo notará, perjudicándose así la gestión
gerencial.
No es un tema para
tomarlo a la ligera porque cuando está involucrada la empresa, también lo
está nuestro prestigio, y si queremos dar una buena imagen es necesario que
prestemos atención a los temas que por parecer simples, nos dificultan
advertir que nos traban nuestro progresos como directivos.
¿Puede recordar cuándo
fue la última vez que llamó a su colaborador inmediato, no para reprenderlo
(como sucede habitualmente) sino para destacarle una tarea bien hecha?
No debe olvidarse de medir la calidad de servicio que se brinda por medio
de indicadores, como el tiempo de un determinado proceso operativo o la
cantidad de fallas en un lote de fabricación.
Una vez más, se destaca el valor protagónico de cada uno de los integrantes
del grupo de tareas, pudiendo así capitalizar todas sus ideas y
sugerencias, aumentando al mismo tiempo la calidad de vida laboral, el
sentimiento de pertenencia a la compañía y elevando su moral, factores que
redundarán en un todo mejor, más rápido y fácil.
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