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Management - 26 de Septiembre de 2007

 

La oficina pasó a ser un ring de lucha por los altos cargos 

 

La crisis de 2001 despertó sentimientos solidarios y ahora una situación de bonanza estimula la competencia. Expertos aseguran que los equipos de trabajo hoy utilizan más del 25% de su tiempo tratando de resolver conflictos. Especialistas recomiendan qué hacer y cómo abordarlos

 

Los expertos aseguran que los equipos de hoy utilizan más del 25% de su tiempo tratando de resolver conflictos. La disputa puede ser marcada por malos temperamentos y debates intensos. O por comentarios fríos y distantes. Sin embargo, de una u otra forma los problemas se manifiestan y perjudican el clima laboral que se respira en las empresas y oficinas.

 

En la actualidad, la mayoría de los problemas dentro de los equipos de trabajo se dan por la desmesurada competencia en la que sus integrantes –consciente o inconscientemente- ingresan para escalar posiciones sea dentro de un estudio, una corporación o una Pyme.

 

“Durante la crisis de 2001 y 2002 se despertaron sentimientos solidarios. Si bien la gente estaba malhumorada, no se la agarraba con el que tenía al lado porque la bronca estaba dirigida hacia arriba. Pero situaciones de estabilidad y de cierta bonanza como la actual paradójicamente estimulan la competencia, porque se abren más posibilidades. Como se está en carrera de nuevo se compite por ver quien llega primero y más alto”, asegura Eduardo Press, titular de la consultora homónima y director de la Escuela Argentina de Psicología Organizacional.

 

En tanto, Miguel Ángel Botindari, director de la consultora MBA y asociados y del Centro de Atención Psicolaboral del Hospital Alemán, señala que “por una cuestión de que se dan sin demasiados pruritos, hoy se ven más conflictos por competencia, luchas de poder y por subir de posiciones”.


A su vez, otro factor que desde los últimos dos años genera malestar y altera el normal funcionamiento de las relaciones internas en las compañías son los conflictos sindicales. “Si bien no son conflictos cotidianos, el despertar del conflicto sindical es una tendencia que se viene dando desde los últimos dos años”, manifiesta Press a infobaeprofesional.com.

 

Botindari agrega que “a menudo en estos tiempos surgen problemas vinculados con la conducción, entre pares, pero más que nada dificultades relacionadas con la integración, que se dan mucho en los procesos de fusiones y adquisiciones de empresas”.

Claro que las firmas más pequeñas no quedan al margen de las situaciones conflictivas. “En las Pyme que tienen una estructura familiar todos los conflictos o desacuerdos familiares se trasladan al ámbito laboral y empresario. Existe una tendencia a la profesionalización de las líneas de conducción, por lo que cuando se plantean cambios saltan a la luz conflictos relacionados con la líneas de sucesión”, apunta el titular de la consultora MBA y asociados.

Un mal negocio

 

¿Cuáles pueden ser las manifestaciones y consecuencias del conflicto dentro de una organización? La baja de rendimiento, el ausentismo, la alta rotación, la falta de productividad y la desmotivación, entre tantas otras.

 

Claro que todo esto tiene consecuencias comunes para las empresas -pérdida de resultados, aumento de costos, pérdida de dinero-, como así también para las personas que trabajan en ellas: estrés, frustración y conflicto de valores son algunas de ellas.

 

Así, los ruidos en la comunicación, las diferencias de intereses entre ejecutivos o sectores de la organización, las competencias desleales entre compañeros, un liderazgo inadecuado, indicaciones ambiguas, decisiones que provocan sentimientos de injusticia, entre otras vallas que sorteadas a tiempo podrían resolverse prontamente, al agudizarse pueden alcanzar costos impensados.

 

“En un mal clima de trabajo, que se genera con muy poco, todos rinden menos, y esto va en detrimento de la productividad. Además, absorbe mucha energía mental y creativa”, precisa Press.

 

En este sentido, para el director de Escuela de Psicología Organizacional, “la gente en lugar de estar pensando en cómo generar nuevos proyectos e ideas o terminar en forma adecuada los que ya están en marcha, ocupan su tiempo en resolver problemas internos”.

 

Cómo abordarlo

 

Según Press, que la compañía aborde o no el conflicto depende mucho del líder: “Hay algunos que incluso los promueven en base al supuesto eslogan de divide y vencerás, creen que les conviene que se peleen quienes están por debajo porque sienten que así tienen más poder, pero ese poder tiene más que ver con la creencia propia que con la tenencia efectiva, porque el malestar que se genera debajo de él hace que disminuya la productividad del equipo”.


En general, las empresas tratan de un primer momento de resolver el conflicto internamente, pero cuando no pueden recurren a un especialista externo.


"Los problemas menores que no se atienden a tiempo provocan situaciones conflictivas mucho más difíciles de resolver. Y usualmente, cuando las organizaciones piden ayuda, lo hacen cuando ya existen confrontaciones muy significativas entre referentes de áreas, que dificultan el avance de proyectos y el trabajo cotidiano", ejemplifica Press.

 

Para el especialista, dentro de las empresas “todavía no tienen gente preparada para tales fines, por lo que en general lo delegan al área de Recursos Humanos, a la que le tiran el problema pero la que no está preparada”.

 

Lo que Botindari recomienda hoy, tanto a multinacionales como a Pyme, es organizar “con sentido de trabajo grupal” a toda la organización, como forma de atacar pero también de prevenir los conflictos, tarea que es ideal empezar por la parte más alta de la empresa.

Otra opción sería seguir el ejemplo de muchas de las grandes empresas que operan en Europa y Estados Unidos, en las que existe una figura muy interesante – que a nivel local tiene muy poco desarrollo – que es el
ombusdman, cuya única función en la organización es tratar los conflictos y trabajar en su resolución.

Claves
Según enumera Daniela de León, directora de la filial local de la consultora Dale Carnegie, las mejores prácticas para manejar las disputas son:

  1. No ignorar el conflicto

“Algunas personas piensan que un desacuerdo desaparecerá si pretende que no existe. La realidad es que el conflicto existe y estalla cuando es ignorado. No hay que evadir el problema sino tratar la situación tan pronto como sea posible”, aconseja.

  1. Clarificar el conflicto

Para la especialista, lo ideal es enfocarse en la definición del área del desacuerdo y ser específico, como así también ajustarse a los hechos (y no a las emociones), proporcionar a todos los miembros del equipo la oportunidad de presentar sus opiniones, pedir a los miembros que mantengan la discusión a nivel conversación, no de confrontación y no permitir que ninguno domine la sesión.

  1. No hacer del conflicto una pregunta de correcto o incorrecto

“Es raro que una disputa en el trabajo se limite a un asunto de correcto o incorrecto, blanco o negro. Hay muchas maneras de hacer un trabajo. Así que no hay que permitir que los sentimientos personales distorsionen las reacciones a las opiniones de otros”, asegura de León.

  1. Escuchar cuidadosamente

En este sentido, la directora de Dale Carnegie aconseja aun líder estar abierto a lo que digan los miembros de su equipo, ya que el comportamiento defensivo no sólo no es apropiado, sino que incluso es contraproducente. “Es bueno que lo líderes escuchen a los demás sin prejuzgar, y que si no están seguros de entender la posición de alguien, hagan preguntas”.

  1. Buscar áreas de acuerdo
    Después que todos hayan tenido la posibilidad de hablar, de León recomienda señalar lo positivo, los puntos de vista en los cuáles las personas concuerdan, ya que es importante construir sobre éstas áreas para que el equipo pueda avanzar. 
  2. Explorar todas las opciones prácticas
    En este punto, de León asegura: “Es positivo usar las discusiones como una manera de generar ideas nuevas y creativas, como así también ser constructivo, es decir, buscar soluciones que produzcan resultados ganar-ganar para todo el equipo”. 
  3. No forzar una solución

El punto de resolución de un conflicto es lograr un consenso y este proceso usualmente lleva su tiempo. Así, la especialista manifiesta que los líderes no deben preocuparse si sus equipos no llegan a una decisión final en la reunión inicial, pero que definitivamente deberán decidir cuál es el próximo paso a seguir y continuar tratando de resolver diferencias y avanzar.

El conflicto es una situación productiva cuando se maneja profesionalmente. Los importantes resultados pueden incluir las siguientes situaciones:

  • Mejores relaciones interpersonales
  • Mejores habilidades de comunicación
  • Efectiva toma de decisiones
  • Elevada motivación
  • Incremento de la creatividad
  • Aumento de la cohesión del equipo


Cecilia Novoa

cnovoa@infobaeprofesional.com
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